La justa reivindicación de la Junta Central Electoral

La justa reivindicación de la Junta Central Electoral

Después de haber sido colocada en la hoguera por la colectividad dominicana con masivas demostraciones en la Plaza de la Bandera, a raíz del fracaso de las elecciones municipales de febrero, la Junta Central Electoral ha logrado una exitosa reivindicación con honores por la celebración de las elecciones extraordinarias presidenciales y congresuales del pasado día 5.

Realmente fue un evento con la sombra del fracaso a las espaldas por la feroz pandemia que nos afecta al igual que a las demás naciones. De ahí la apreciable abstención de casi el 50%, que por temor al contagio, tal como ha ocurrido, optó por no presentarse para no romper el distanciamiento social que desafortunadamente no se pudo mantener en el exterior de los colegios, ni en las calles, contrario a lo que ocurrió en el interior de los mismos en donde el orden y respeto del ciudadano fue ejemplar.

Desde temprano en la noche el PRM iba arrollando en las presidenciales y senatoriales limpiamente. Así se desvanecieron los temores que había en el ambiente, que los dirigentes del PRM habían propalado, que si esos no eran los resultados como señalaban las encuestas, aquí se originaría una desobediencia civil de proporciones incontrolables.

No fue así y todo ha sido un ejemplo de preparación del traspaso con la debida participación de las comisiones designadas por ambas partes. Y lo más importante es que se le ha dado relieve y prioridad a las acciones para frenar el crecimiento del COVID-19.

Ha habido sensatez en el partido oficial emergente y el que ahora hace mutis y se apaga como ente oficial que ya tenían 16 años consecutivos en la hegemonía nacional que dio lugar a muchas travesuras que enriquecieron a muchos peledeístas, aliados y amigos del partido morado.
Es una lástima que la definición de los ganadores de la boleta de los diputados confrontó tantos problemas de validación.

Era de esperarse si se toma en cuenta la preparación tan discreta y deficiente que tenían los miembros de los colegios provenientes de nuestro obsoleto sistema educativo en donde el pobre conocimiento de las matemáticas es la gran vergüenza criolla frente a los sistemas del continente americano.

Por varios días, los miembros de los colegios se empantanaron en las sumas, que con uso de calculadoras, no salían a camino. Después de tantos días de zozobra de los candidatos al fin salieron a camino y ahora toca a las impugnaciones en los tribunales electorales en reclamo de rectificaciones y ganancias en sus respectivas demarcaciones.

El pleno de la JCE, bien merece un desagravio nacional. Es que se vio sometido al fuego más hostil de los políticos y de la opinión pública que demandaban sus renuncias con tumultuosas manifestaciones en la Plaza de la Bandera exigiendo su salida inmediata, no importando la cercanía de eventos electorales impostergables y que la oposición amenazaban a los que pudieran sugerir postergar las elecciones.

Y en esos días de lucha política hizo su entrada al país el terrible flagelo de la pandemia del coronavirus que se ha ido ensañando de mala manera con la población.

El pleno de la JCE supo organizar, con éxito admirable el evento electoral el pasado día 5, de manera que ya nadie se acuerda del fracaso de febrero debido a la ineptitud de algunos de los técnicos, en que el sistema puesto en sus manos, resultó demasiado sofisticado para su deficiente preparación escolar, técnica y académica, desbordando sus débiles conocimientos propulsor del fracaso electoral de febrero.

A los cinco integrantes de la JCE hay que reconocerle su estoico valor y fuerza de aguante para hacerle frente a una embestida infernal con acusaciones, insultos y expresiones en contra de ellos. Son cinco personas muy respetadas antes de ser miembros de la Junta y continuaron así, pero los políticos pretendieron empañar de mala manera sus reputaciones y sus admirables hojas de vida.

La verdad floreció y ahora sus detractores se desvanecieron y ni siquiera pedirán perdón a nombre de que se estaba en campaña y todo se permitía. Ahora todo es gozo y felicitaciones.

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