La justicia británica ampara la detención del brasileño Miranda en Londres

David Miranda (L) -- the Brazilian partner of Glenn Greenwald

Londres.  La Corte de Apelaciones del Reino Unido ratificó hoy la sentencia que consideró legal la detención en agosto de 2013 en Londres del brasileño David Miranda, novio del periodista estadounidense Glenn Greenwald.

Miranda fue retenido durante nueve horas en el aeropuerto de Heathrow bajo legislación antiterrorista y le fueron confiscados documentos relacionados con las filtraciones del exespía Edward Snowden, publicadas por Greenwald.

Los tres magistrados de la Corte de Apelaciones consideran que la policía “tenía la potestad de considerar que el material que estaba en su poder podía ser difundido en un contexto que coincidiría con la definición de terrorismo”.

“La corte rechaza el argumento de Miranda de que su detención no estaba justificada y de que se produjo una interferencia desproporcionada con su derecho a la libertad de expresión”, señalan en su sentencia los jueces, que consideran que “los intereses de seguridad nacional” pesan más en este caso que los derechos individuales.

La Corte, última instancia a la que podía apelar el brasileño, coincidió con el punto de vista expresado en febrero de 2014 por el Tribunal Superior de Londres.

En el mismo veredicto, los magistrados abren la puerta a un cambio de interpretación legal que los activistas en favor de la libertad de prensa han calificado como una victoria.

La Corte de Apelaciones señala que la potestad para retener a un individuo por parte de la policía debe suspenderse “si se utiliza respecto a información o material periodístico”.

“Esa potestad no está sujeta a las salvaguardas legales suficientes para evitar el riesgo de ser ejercida de forma arbitraria”, señala la sentencia.

“El Parlamento deberá decidir cómo se establecen esas salvaguardas. La más obvia sería alguna forma de escrutinio, judicial o bien independiente, conducido de tal forma que se proteja la confidencialidad del material”, añade.

Rosie Brighouse, portavoz de la organización en favor de la libertad de prensa Liberty, señaló que el dictamen judicial es “una gran victoria”.

La capacidad de la policía para detener a cualquier persona “es increíblemente amplia e intrusiva, fomenta la discriminación y se utiliza para fines espurios de forma rutinaria”, afirmó Brighouse.