La Laguna, comunidad aislada

Samaná. Una pesadilla vive la comunidad La Laguna con apenas cuarenta familias que desde hace años reclaman a las autoridades resolver sus males centrados en el arreglo de un puente, de la construcción de la carretera y el suministro del servicio eléctrico.

El diácono de la Iglesia Católica Antonio King Ramírez fue el primero en plantear que se sienten amenazados por las frecuentes crecidas del río San Juan, ya que cuando se desborda, sus residentes quedan incomunicados. “Estamos expuestos al peligro ante casos de emergencia que pueden relacionarse al traslado de un paciente a un centro de salud”, refirió el religioso.

Según explica, en lo inmediato la falta de atención de las autoridades los ha obligado a llevar a cabo una colecta, con fines de comprar materiales de construcción como un medio de solución provisional. “Nos hemos involucrado a trabajar a manos peladas, sin recursos pero el esfuerzo hasta el momento ha sido de la comunidad”. “La comunidad se prepara a decirle a los políticos que vienen en tiempos de campaña que no queremos asumir compromisos, que rechazamos su presencia”, destacó.

En tanto, Camilo Anderson denunció que también tienen dificultad para transportar los productos agrícolas, lo que les genera pérdidas económicas. “Los agricultores estamos preocupados por la situación; aquí se produce ñame, yautía, plátanos, café, cacao, entre otros cultivos, pero no tenemos apoyo”. Otro de los males citados recae en la educación. Allí funciona una escuela donde un solo profesor imparte la docencia hasta el cuarto de primaria. A veces se queda y duerme en una mesa del centro educativo, debido al alto costo del pasaje. El pasaje en motocicleta y ocacionalmente en carro, para trasladarse a la ciudad cuesta RD$200.00.