La libertad de Sobeida

Claudio Acosta

De antemano se sabía que la libertad condicional de Sobeida Félix Morel, amante del capo boricua José David Figueroa Agosto, se convertiría en un show mediático, que camarógrafos y periodistas no le perderían “ni pie ni pisá”, por lo que no debe extrañar que anden rondando la modesta casa donde residirá, de ahora en adelante, en Santiago. De eso también estaba consciente su abogado y garante del cumplimiento de las condiciones impuestas por el juez de la ejecución de la pena para concederle la libertad, Félix Portes. Lo que no fue capaz de prever ni adivinar es que ese interés mediático podría convertirse en un eficaz mecanismo de supervisión y vigilancia del acatamiento, por parte de su cliente, de esas condiciones, que incluyen abstenerse de ingerir bebidas alcohólicas en lugares públicos, visitar sitios de diversión como discotecas, bares y restaurantes, y por supuesto impedimento de salida del país. ¿Pero dónde está Sobeida, que sus vecinos no le han visto el pelo, como no se lo han visto tampoco los periodistas? ¿Alojada en una suite de un hotel de Santiago? ¿Botando el golpe en un lugar alejado del mundanal ruido? ¿Se la tragó la tierra? La “desaparición” de Sobeida provocó que su abogado tuviera que salir a desmentir versiones y rumores, y sobre todo a confirmar que vivirá donde se le informó al juez Willys de Jesús Núñez que lo haría, pero que quiere mantenerse en bajo perfil. Tanto Sobeida como Félix Portes tendrán que acostumbrarse, sin embargo, a la atención de los medios, por lo menos hasta que se les pase la fiebre y a nadie le importe saber en qué anda la amante del famoso capo boricua y el abogado que se la jugó por ella. Y si se descuidan, si no se ponen donde el Juez de la Ejecución de la Pena los vea, esa atención mediática puede poner en evidencia el incumplimiento de sus condiciones de libertad, lo que la regresará al infierno del que acaba de salir tras cuatro largos años de encierro y privaciones.