La mujer china del siglo XXI

Cualquier perfil que se intente estudiar de la sociedad china debe tener presente que se trata de una nación con historia milenaria, con costumbres, tradiciones y herencias muy arraigadas. En esa realidad social resulta admirable la extraordinaria transformación que refleja la mujer china hoy, acorde con los cambios profundamente espectaculares que registra globalmente el país. Marginada y minimizada en lo individual, familiar y social, hoy la mujer en esa sociedad juega un papel esencial. En la sociedad tradicional china la mujer estaba relegada a la familia, en tanto el hombre era responsable del trabajo. La sociedad surgida a partir de la Revolución de 1949 ha cambiado eso radicalmente. Pero no nos confundamos, aunque la mujer es hoy pieza esencial en el desarrollo del país todavía queda por avanzar en lo referido a la igualdad de género, como en cualquier otra nación de occidente. Aunque el gobierno realza el papel de la mujer como motor de la nueva realidad nacional, aún hay familias donde la mujer es relegada. Un problema de educación que lleva tiempo llevarlo a todos los rincones.
Pero la realidad es la realidad. Hoy las mujeres asumen un importante liderazgo en la transformación social y las estructuras tradicionales y van forjando su independencia. Según el último Informe del Foro Económico Mundial sobre igualdad de género China se encontraba en el lugar 103 entre 149 naciones en 2018.
Desde los primeros momentos de la proclamación del República Popular las autoridades comenzaron a introducir medidas de protección y defensa de los derechos de la mujer: se abolió el matrimonio infantil y se introdujo el derecho de la mujer a la educación y el trabajo. Cuando se inicia el proceso de reforma y apertura de la economía China el país registraba una tasa de crecimiento poblacional del 45% lo que era enorme contrapeso al esfuerzo de desarrollo e incremento del bienestar, recurriéndose al instrumento de fijar la política de un “hijo único” logrando reducir la tasa del crecimiento demográfico al 13% permitiendo eliminar la restricción de hijos en 2015. Aquellas políticas, si bien por un lado lograron detener el enorme ritmo de crecimiento demográfico hoy han llevado a un gran desequilibrio con 87 mujeres por cada 100 hombres limitando el rejuvenecimiento social por lo que el gobierno ha prohibido los abortos por “discriminación de género”. Además, se aprobó una nueva ley contra la discriminación laboral a las mujeres prohibiendo preguntas en las entrevistas de trabajo sobre el estado civil y si tienen hijos o planean tenerlos así como pedir pruebas de embarazo.
La mujer china del siglo XXI ha revolucionado el planteamiento social en aras de un mayor desarrollo personal, incidencia laboral e independencia. Hace dos años ya la población universitaria estaba integrada en un 52.5% por mujeres y el 70% de la población femenina trabaja estimándose que la masa laboral femenina aporta el 41% del PIB, la mayor participación del mundo. En próximas entregas les expondré lo que esto está significando en términos concretos y de políticas públicas.