La mujer en la gestión del agua. Una presencia ignorada

La mujer en la gestión del agua. Una presencia ignorada

ALTAGRACIA PAULINO

Soy campesina y viví la experiencia de ver como desde muy temprano en la mañana, las mujeres de mi familia cargaban el agua desde un manantial hasta sus hogares en envases de latas de metal y calabazos, ahora son de plástico.

Recuerdo que ellas y todas las mujeres del entorno hacían lo mismo; siempre eran mujeres las que cargaban el agua.

El agua es un tema que apasiona, y si está vinculado con el ser que más la usa, por todas las razones entendibles, hablar de la mujer en la gestión del agua, significa un homenaje a las mujeres.

Resulta visionario el momento en que se destaca la importancia del papel de la mujer en la gestión del agua. Se estima que una tercera guerra mundial sería por agua y como ya está cotizado su futuro en Wall Street, y se busca como bien económico y no como un derecho, la idea de poner a la mujer en la gestión del más valioso tesoro que poseemos en este planeta es una idea inteligente.

El 25 de noviembre, el ingeniero Frank Rodríguez puso en circulación el libro con el que se titula esta entrega e inicia el segundo capítulo invocando el artículo 15 de la Constitución de la República: “El agua constituye patrimonio nacional estratégico de uso público inalienable, imprescriptible, inembargable y esencial para la vida. El consumo humano del agua tiene prioridad sobre cualquier otro uso. El Estado promoverá la elaboración de políticas efectivas para la protección de los recursos hídricos de la nación”.

El autor destaca que la Constitución del 2010 se elaboró antes de que se produjera la resolución 162/92 del 28 de julio del 2010 de la ONU, que declara el agua como un derecho humano garante de otros derechos, como la salud, la alimentación, la producción y la dignidad entre otros.

El libro es un compendio completo de la situación del agua en el país, sus fuentes, sus cuencas, la disponibilidad, el acceso al recurso, que dicho sea de paso hoy vale más que el oro, pero sobre todo nos muestra la gran discriminación a la mujer en la gestión del bien.

El libro está dividido en 17 capítulos y consta de 304 páginas en las que ofrece información relevante sobre el agua en el país, la cantidad de mililitros que se consumen por número de habitantes, la cantidad de lluvias caídas en el año y sobre todo sugiere lo que debemos hacer con el bien que se encuentra, según el autor, en estado de estrés porque la demanda producida por el incremento de la población nos coloca en estado deficitario en la oferta en relación con otros países.

No se queda en la isla para tratar la situación del agua. Trasciende y ofrece información del recurso en América Latina y el Caribe, sin perder el objetivo del libro, que es demostrar la ausencia de la mujer en la gestión del agua.

El libro contiene datos estadísticos, y cuadros donde aparece la mujer como centro de interés vinculada a su presencia ignorada en la gestión del agua.

Me gustó mucho lo referente al aprovechamiento de las lluvias y la “participación de los usuarios en la gestión de agua potable”, porque el recurso será sostenible en la medida que las comunidades lo asuman como lo que es, la única y verdadera riqueza con la que contamos.

El libro es un manual de referencias para los interesados en estudiar la situación del agua.
(Algunas de las palabras que pronuncié al presentar el libro)

Consumo humano del agua tiene prioridad sobre cualquier otro uso

Frank Rodríguez compendia en libro la situación del agua en RD

Es un manual de referencia para los interesados en la situación del agua

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