La noche de los asesinos ritos, crueldad y absurdo

Ediciones Isabela presenta en la Sala Ravelo, “La noche de los asesinos”, obra cumbre del autor cubano José Triana, un drama  intenso de conflictos en las relaciones familiares.

Es un montaje   donde el  abuso y la opresión lleva a los hijos desde el encierro en que han sido recluidos, a la fantástica planificación de la muerte de sus padres.

 La obra que  obtuvo el Premio Casa de las Américas en Cuba, fue luego censurada, tomando Triana el camino del exilio.  Sin embargo, su obra  trasciende lo local, porque los conflictos humanos y sociales, amor-odio, opresor- oprimido,  son universales.

 Triana  abreva de la fuente clásica – la tragedia griega-; La noche de los asesinos es una metáfora, -el mito de la caverna, de Platón-,  pero específicamente Triana es influenciado por la teoría de la metafísica de Artaud “Entre la vida real y la vida de ensueño” para la materialización escénica de sus ideas. 

El texto estupendo,  propicia un juego macabro  a partir de los cambios de roles,  enfrentando  a los tres hermanos, uno contra otro, más allá del conflicto con los padres; la acción dramática es sustituida por un ritual interminable, más importante aun que la consumación del asesinato, y es que están atrapados, encerrados física y psíquicamente, no hay solución, no hay salida… tampoco  la quieren,  ¿para qué liberarse?

Los personajes de Triana juegan al metateatro, que es parte inherente a la dramaturgia, y  este recurso – teatro dentro del teatro- cohesiona las contradicciones  de los personajes.

El odio, la crueldad, el amor añorado y el desamor, se expresan en escenas de corte absurdistas, propias  de la fabula circular  no guiada por la acción dramática, sino por una  búsqueda y un juego de palabras.

La puesta en escena de Orestes Amador en la sala Ravelo, es inteligente, creativa, hay una apuesta por el movimiento coreográfico continuo, efectista y atractivo que se aviene al juego, al ritual, y que los actores asumen con destreza, incorporando además, la expresión corporal individual, persuasiva y convincente.

 Los protagonistas.  Las actuaciones  son muy buenas, Wilson Ureña talentoso actor, encarna a Lalo, guía de los hermanos, busca el cambio, el poder. Yorlla Lina Castillo, estupenda, interpreta a Cuca, hay sumisión en ella, y aceptación del orden. Nileny Dippton, actriz de grandes condiciones, es Beba, la hermana menor, manipuladora, cómplice de Lalo, anhela la libertad.

Los jóvenes actores, dominan diferentes técnicas de actuación, incluyendo  el “clown”.

El drama intemporal de José Triana es reconstruido por Amador  sin tocar la esencia; el lúgubre sótano es cambiado por una habitación con elementos metálicos, el uso del “grafitti” en las paredes, la música, el vestuario y aditamentos tipo “punk”, como expresión de libertad individual, sitúan la pieza en la contemporaneidad.

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El escenario

Sótano o no, el ambiente cerrado es símbolo de la oscuridad en que se encuentran los hermanos.

José Triana

“La noche de los asesinos” dio a conocer en el ámbito internacional a su autor. La obra ha sido  montada en  América Latina, Inglaterra, Italia y Francia.