La nómina pública

Un obstáculo para la aplicación de la Ley 105-13, de Regulación Salarial del Sector Público, ha sido que muchos topes de las remuneraciones los determina el clientelismo político, lo que explica que abunden casos de personas con funciones del mismo nivel, pero con diferencias salariales abismales, o gente que figura en nómina pero que no ejerce el cargo por el que se le paga. Aunque el Gobierno ha eliminado duplicidades, el crecimiento de la nómina pública dominicana supera los registros regionales.

El Ministerio de Salud Pública está investigando el caso de cientos de personas, entre médicos, enfermeras y personal administrativo que figuran en las nóminas del hospital Cabral y Báez, pero nunca se les ve. Son personas fallecidas, o vivas que residen en el exterior. La anulación de este vicio ha permitido ahorrar unos RD$17 millones. ¿Por qué no generalizar este tipo de auditoría en toda la administración pública?

De ahí que, cuando se escucha al Contralor General afirmar que no hay abultamiento en las nóminas, que no hay personal supernumerario, uno se queda buscando el asidero de sus afirmaciones, entre otras cosas porque ese mismo funcionario admite que muchas entidades descentralizadas que reciben dinero del Estado no manejan sus nóminas a través de la Contraloría, y eso deja lugar para todas las prácticas indecorosas propias del clientelismo político.

Haina: ¿La próxima presa?

Abastecer de agua a Santo Domingo y algunas de las comunidades vecinas se ha convertido en un reto que tiene como causas principales el crecimiento de la demanda por el aumento de la densidad demográfica, y la insuficiencia o agotamiento de los sistemas que actualmente alimentan el acueducto. Entonces resurge la alternativa de construir una presa sobre el río Haina, proyecto que alguna vez fue tema de controversial debate, aunque entonces bajo el nombre de Madrigal.

A resumidas cuentas, la presa en cuestión sería una solución práctica para sacarle provecho al agua del río Haina, que en grandes volúmenes se pierde en el mar. La coyuntura parece favorable para esta presa, siempre que se cubran debidamente los pasivos sociales consecuencia de las obras que desplazan asentamientos humanos.