La O & M: Medio siglo de fecunda labor docente

Hace poco, la Universidad Dominicana O & M arribó a su 50 aniversario de fundada, con positiva labor docente. Medio siglo de existencia, contribuyendo de manera fiel y sistemática al desarrollo del país y la educación superior, forjando profesionales con un perfil ético y moral, esgrimiendo como lema: Saber, Pensar, Trabajar, sustentada en una educación sólida y esmerada, teniendo como punto de apoyo los principios que la sustentan en su misión y valores.
Inspiración y obra del abogado, educador y humanista José Rafael Abinader, cuando en los años 60, específicamente en el 1966, tuvo sus inicios como Escuelas de la O & M (Organización y Métodos), especializada en ese entonces en el área financiera, la casa de altos estudios ha hecho camino al andar. Miles y miles de egresados anualmente de sus aulas colaboran con el avance del país, aportando sus valiosos conocimientos, obtenidos durante años de esfuerzos y sacrificios, siempre apegados a los fines que le dieron origen como academia.
Seiscientos meses de fructífera existencia educativa. Toda una vida dedicada al servicio de la nación. En esas cinco décadas de jornadas docentes, aferrada al sagrado sacerdocio de la enseñanza, la O & M ha hecho significativos aportes a la sociedad dominicana, logrando también dedicar dentro de sus deberes académicos, un importante espacio al arte y los deportes, actividades que han contribuido eficazmente en el desarrollo físico, psíquico, mental, emocional y social de sus estudiantes, como base para moldear sus temperamentos, así como también dotarlos de positivas destrezas y habilidades que les permitan efectuar sus obligaciones docentes con óptimo y acertado desenvolvimiento.
La O & M continúa sembrando en tierra fértil y generosa, ofreciendo oportunidades a una población estudiantil de escasos recursos, sedienta, ávida de capacitación; pudiendo apoyar esa sed de conocimientos en esa fuente eterna e inagotable y sabiendo que con este importante aporte, coadyuva a solucionar el déficit de aulas universitarias existente en el país.
Saludamos con mucho regocijo la llegada de tan fausto acontecimiento, puesto que para alcanzar cinco décadas impartiendo el pan de la enseñanza universitaria, se necesita observar una labor loable, tesonera; trabajo imperecedero, constante, perseverante y optimista para lograr la meta de sus aspiraciones. Esperamos que esa Alma Máter pueda cumplir muchos años más, aportando a la educación del país y por ende, a todos.