La óptima ciencia médica no llega a todas las familias

La óptima ciencia médica no llega a todas las familias

La óptima ciencia médica no llega a todas las familias. Siendo que el salario promedio en República Dominicana apenas sobrepasa los 23 mil pesos mensuales, aquellas enfermedades que solo pueden ser superadas con tecnologías y patentizados de la vanguardia farmacéutica con precios súper elevados, puede afirmarse que la salvación terapéutica tiene cerrada la entrada a muchos hogares.

Debe haber sido en este país donde primero se empleó el adjetivo catastrófica para las dolencias de peores efectos y difíciles de doblegar para el organismo humano llamadas a ser contrarrestadas con mucho dinero.

Y cuando la falta de salud se torna en crónica, la clase media tiene también que lanzarse a la búsqueda de alternativas heroicas o perecer en el intento, pues la cobertura de las aseguradoras ordinarias, contributivas y subsidiadas, no ha crecido en alcance para sus afiliados como para caerle atrás a los avances de la ciencia.

Está demostrado que la seguridad social es excluyente en atención a la salud y protección a los envejecientes y jubilados, creándose la necesidad de mantener bien nutridos los flujos de recursos presupuestales imprescindibles para procurar que una parte de los pobres, muchos por cierto, sobrelleven altos costos de buenos medicamentos.

Por igual, cada vez abundan más las pensiones por decretos que suplen el vacío de lo institucional e indiscriminado, canal aprovechable también para lograr privilegios en magnitud de los cheques desde las gracias del poder.

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