La palabra para ser dicha

La palabra para ser dicha

En un extenso y ponderado artículo del apreciado amigo Guillermo Piña-Contreras publicado semanas atrás en el periódico Diario Libre referente a la causa o motivo de la ruptura política – afectiva y la amistad que unía a Juan Bosch – Peña Gómez, tema delicado que por años había decidido mantenerme en silencio y no revelar hechos y actos conocidos por mi para no crear enemistades y afrentas. Pero llega el momento que me conduce a romper el mutismo y a liberar “la palabra para ser dicha” como diría, con la debida disculpa, el laureado escritor y amigo José Rafael Lantigua.

Pasada la Revolución de Abril 65 y entrado ya en su apogeo el gobierno funesto de los 12 años del Dr. Joaquín Balaguer, mi fraterno amigo y compadre José Rodríguez Conde, Joselin, invita a un selecto grupo de amigos a su residencia para compartir y festejar su cumpleaños, siendo sus invitados su compadre, José Francisco Peña Gómez, figura principal, Euclides Gutiérrez Feliz, Norge Amado Botello y el suscrito, todos militantes del partido PRD en ese entonces.

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Peña Gómez aprovecha la ocasión para darnos a conocer lo que considera con razón el encuentro político que sostuvo con legisladores del Partido Demócrata de los Estados Unidos, hecho poco conocido. Nos explica que habiendo sido invitado, decide conocer el interés de tal invitación cuando, una vez reunidos, estos le manifiestan su interés y disposición de brindarle total respaldo y ayuda si se decide aspirar a la presidencia de la República, postulándose por su partido PRD, en las próximas elecciones, indicándole de pasada, que no estarían en la misma disposición si su partido postula a Juan Bosch.

Ante esa inesperada oferta, José Francisco nos confiesa que luego darle las gracias y agradecer ese reconocimiento, les expresó de inmediato su rechazo porque él se considera ser un hijo del Profesor Bosch, a quien le debe todo lo que es y a quien nunca defraudaría.”

Pero eso no fue lo que Euclides Gutiérrez y Norge Botello le contaron al Profesor, sino todo lo contrario. Tergiversaron de manera fría, calculada para indisponerlo de Peña Gómez y ganarse la confianza de Bosch, quien venía resintiéndose, según carta que me hiciera saber, por el liderazgo ganado en buena lid por Peña Gómez durante la estancia de Bosch en el exilio voluntario en España, y luego recorriendo varios países de Europa y otros linderos, madurando nuevas ideas para a su regreso al país configurar lo que creía necesario para llegar al poder y gobernar bajo el manto de “La Dictadura con Respaldo Popular.”

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