La pasión de los leones

FABIO R. HERRERA MINIÑO
Los clubes de Leones, que componen el distrito R-3 desde la avenida Máximo Gómez hasta la frontera, se encuentran reunidos celebrando su convención anual, que esta vez se le ha dedicado a un meritorio ser humano de servicio, Rafael Villari, contando con la presencia de un distinguido león colombiano, José Aguilar, que tiene la representación del presidente Internacional de los clubes de leones global.

El leonismo es una pasión por el servicio que nació estimulado por el señor Melvin Jones en Chicago, en 1917. El mundo se sacudía de los horrores de una guerra, Rusia experimentaba una profunda transformación política y la miseria afectaba a diversos sectores de Estados Unidos, donde hombres de negocios e inquietudes sociales y cívicas aunaron esfuerzos para darle forma a una institución, que de los primeros once clubes de aquel año hoy en día están diseminados en 200 países y áreas geográficas, contando con una membresía superior a un millón 296 mil socios.

En el país el leonismo adquirió su solidez después de los acontecimientos bélicos de abril de 1965.

Aceleradamente se extendió por todo el territorio cuando en diciembre del 1964 se había dejado establecido el primer club.

La tradición de servicio se inició desde ese entonces y cada comunidad nacional ha sido testigo de los afanes de hombres y mujeres, que sin banderías políticas ni religiosas, acuden a socorrer a los más necesitados y hacerle frente a deficiencias perentorias de sus comunidades.

Han transcurrido 47 años desde que el leonismo internacional se estableciera en el país. La cantera de seres humanos que han formado parte de sus filas se ha convertido en una reserva nacional, que integrada al servicio se sacuden de su timidez, adquieren liderazgo y se destacan en sus pueblos como líderes confiables y creíbles a los que se les pueden encomendar la ejecución de cualquier proyecto para la comunidad.

Y de esos proyectos se encuentran los grandes operativos de salud que se realizan periódicamente en las diversas comunidades, como el más reciente llevado a cabo por varios clubes del distrito R-3, con el apoyo de su gobernador Benito Olmo, en una comunidad de Villa Altagracia, contando con la cooperación entusiasta de un popular cantante de la comarca, que vio coronada su inquietud de ver cómo se le ayudaba con cientos de consultas médicas y aporte de medicinas por un valor superior al millón de pesos. El leonismo constituye una forma de vida, en que el ser humano canaliza sus inquietudes de ayudar a los demás motivando a sus semejantes y captando recursos ya sea de empresas o personales, para establecer programas de ayuda que van dirigidos en especial a aliviar la ceguera y combatir la diabetes que afecta a muchos dominicanos, así como combatir las drogas con el novedoso programa de Leones Educando.