La percepción: análisis electoral

José Lois Malkun
Independientemente de quién está arriba en las preferencias de público para elegir al próximo Presidente de la República, existe cierta percepción de que es difícil desplazar del poder a Leonel Fernández mientras éste disponga de los cuantiosos recursos que le ofrece el erario.

Y la oposición se enfrenta a este complejo y delicado dilema. Al hecho de que debe hacer algo urgente para que esa percepción cambie. De convencer a los ciudadanos de que es posible desplazar al PLD del poder aun con los recursos financieros ilimitados que usa sin ningún escrúpulo.

El partido que más posibilidades tiene de hacerlo es el PRD. Eso lo saben todos los dominicanos. Pero el PRD carga aún con el pesado fardo que significó la crisis bancaria del 2003. Un fardo que heredó, pero que la percepción pública no toma en cuenta. Las crisis de este tipo siempre les caen arriba a los gobiernos que la heredan y no a los que la originan. Esa es la política. Y el PLD se encarga de recordárselo al pueblo constantemente.

El PRD rara vez se ha preocupado de defender a sus ex Gobiernos y en particular a defender al pasado Gobierno, demostrando que no fue responsable de la crisis. Aun después de la sentencia de Baninter, no fue capaz de hacerlo. Muchos inclusive se han lavado las manos como Pilatos. Tampoco han defendido con entusiasmo sus grandes logros y conquistas desde el poder, incluyendo al Gobierno del Presidente Antonio Guzmán, no superado por ningún otro Gobierno en los últimos 30 años.

Muchos funcionarios del pasado Gobierno, que son altos dirigentes del PRD, jamás han defendido su gestión en materia de viviendas, agua potable, alcantarillado, riego y agricultura, en apoyo a los pobres y en materia de salud y educación. En todos esos sectores, el pasado Gobierno puede mostrar mucho más realizaciones que el actual, gastando la mitad de lo que se gasta ahora. Pero mucha gente no lo percibe. Solo piensa en la crisis del 2003.

Por tal razón, es difícil cambiar las percepciones retrocediendo en la historia. Contando algo que mucha gente prefiere no oír. O enfrentando a grupos de poder con los que se prefieren alianzas y no conflictos. Por tanto, ese fardo hay que cargarlo hasta nuevo aviso. Todo nos indica que hay que buscar nuevas formas de cambiar las percepciones. Se me ocurre que una de ellas es cambiando la estrategia de campaña que tiene el PRD frente al PLD. La gente está harta y asqueada de la suciedad que caracteriza esta campaña política y de los peligros que eso implica para la gobernabilidad. Las acusaciones y contra-acusaciones no paran. Los insultos tampoco.

¿Que pasaría si el PRD y su candidato, concentraran su discurso, su propaganda política, sus eventos públicos, ruedas de prensa y sus participaciones en programas televisivos y radiales, en ofrecerle al país única y exclusivamente, el contenido de su programa de Gobierno? ¿De lo que piensa hacer y puede lograr si asume el poder? Y demostrar, en compromisos firme con la sociedad civil, que esas promesas son viables y ejecutables en un período relativamente corto de tiempo. Eso jamás lo podría hacer Leonel Fernández y el PLD, porque nadie le creería.

Eso eliminaría, por supuesto, todo rasgo de propaganda sucia o de ataques personales a Leonel y su Gobierno, sin importar las barbaridades y horrores que se cometen a diario desde el poder. Sin importar que el PLD siga sus insultos y su sucia campaña. Porque lo que el pueblo sabe sobre esta gestión pública es más que suficiente para calibrar sus aciertos y desaciertos y hasta dónde es necesario darle un castigo ejemplar por su mala conducta.

¿Cambiaría esa estrategia la percepción del público? ¿Atraería a cientos de miles de votantes indecisos y decepcionados que ven con asombro el canibalismo electoral que nos sacude? ¿Que prefieren no votar antes de hacerlo por un candidato que no los atrae o los convence? No lo sé. Pero de una cosa estoy seguro. Hay que cambiar esa percepción, porque de ella se está aprovechando el oficialismo. Y continuar con lo mismo cuatro años más sería catastrófico para este país.