Ser una niña que amaba la música, tanto que ya a los nueve años tenía escritos más de un merengue y soñar con dirigir una orquesta en la cual todos los instrumentos y voces fueran los de sus amigas, la convirtió —como lo recuerda— en una “chica rara”, incluso dentro de su entorno familiar.
Pero Belkys Concepción no se amilanó. Aquellos ímpetus infantiles trascendieron en la adolescencia, logrando constituir una pequeña orquesta con la que tocó las puertas del icónico Freddy Beras-Goico, siendo tal su innovación que ya en 1981 para Yaqui Núñez del Risco ella era “la verdadera pionera del ritmo nacional”.
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Entonces, aquel sueño de infancia se profundiza al adentrarse, como nos narra Belkys, en la industria musical predominantemente masculina —aún lo es—, y de la cual entendió que para sobrevivir debía mostrar una calidad inigualable, lo que supuso largas y continuas horas de ensayo que conllevaron sacrificar innumerables aspectos de la vida, incluyendo su salud, sus hijos e hijas.
Junto a su madre, María Hernández de Concepción, creó estrategias para evitar la cosificación de su cuerpo y la de las chicas de la orquesta; también lidiar con los moldes comerciales que buscaban imponer vestuarios, maquillajes, estilos, respuestas en las entrevistas… Desoír los innumerables prejuicios, desdeñar los comentarios sexistas, mantenerse firme en las imposiciones de las líricas que buscaban alimentar el imaginario de mujer sumisa y banal, pese a que su sueño es, y sigue siendo, empoderar y liberar.
Aquellas batallas interminables por proteger sus genuinas composiciones y creaciones la dotaron de un poder inmenso, capaz de enfrentar enfermedades tan terribles como el cáncer y el síndrome Guillain-Barré; al punto que se autodenomina un “raro caso de estudio”, pues, pese a las secuelas de las afecciones, en los espectáculos puede continuar hasta el amanecer con su piano y dirigiendo a las chicas de la orquesta.
De hecho, desde comienzos de 2025, ha permanecido en Estados Unidos culminando una nueva producción, y ya tiene pautada una gira que la llevará a países donde ha creado también orquestas musicales de mujeres, como Colombia y Costa Rica. ¡Ahora el sueño es más mujeres merengueras por toda América Latina!
¡Sí! Les enseña a bailar e interpretar un buen merengue con un tema iniciador que rememora la emancipación de las caribeñas al salir a bailar en las fiestas, “La Media María”, el cual coincide en el espectro musical de la década de 1980 con el himno liberador de la cantante y compositora estadounidense, Cyndi Lauper, “Girls Just Want to Have Fun”.
Ahora bien, con el ascenso de la primera mujer presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, retoma aquel merengue que causó recelo entre los hombres políticos en 1984: “¡Qué gobiernen las mujeres!”, anhelo que espera pronto se concrete en 2028 en el país aduciendo que la perseverancia, la preparación y las totales condiciones de las dominicanas para dirigir la nación.
¡Ya está lista para recibir hoy, de manos de la presidenta de Acroarte, Wanda Sánchez, el Soberano al Mérito! En 40 ediciones, este galardón la había nominado en tres ocasiones. Pero esta noche es especial; el sueño de Belkys, cuatro décadas después, sigue vivo, alegre, motivando a que más mujeres lo compartan… Como el que acrisola en su infancia, pero ahora con más poder.