La política des- totalizada

JOSÉ MANUEL GUZMÁN IBARRA
j.guzman.i@codetel.net.do
La política ha dejado de ser lo que era. Ya no es esa actividad estimada, fuente de autoridad y prestigio, motor de entusiasmo colectivo, origen y fin de todas las certezas, que una vez fue.

Hemos pasado de la euforia al escepticismo y la desconfianza. Las Demos (encuestas especializadas) dan cuenta de cierto descreimiento de la ciudadanía en los políticos. Esta circunstancia actual  – bien valdría la pena que alguien intentara la historia de este escepticismo de lo político –  es interpretada en dos grandes líneas.

En un lado están los que interpretan que hay un total desinterés del ciudadano, debido a una degradación lamentable de la política por culpa de sus actores principales, y otra, que sin negar el hecho de cierta desafección, no la interpreta como una decepción al orden democrático. Los sondeos mencionados señalan la disposición del dominicano a votar y su aceptación del sistema de partidos.

Un ejemplo de la primera posición, algo caricaturizada –  una caricatura es siempre una exageración –  es presentado por Saramago en su novela, Ensayo sobre la lucidez. En esa obra, el Nobel presenta la situación en la que un día todos los ciudadanos, sin ponerse de acuerdo entre sí, deciden votar en blanco en protesta por la degradación de la democracia.

A pesar de que la novela es blasón de los abstencionistas, hay que recordar que el autor fue candidato en Europa, y llamó a apoyar ¡con el voto! al gobierno de Chávez en el 2005.

Conviene no equivocarse al interpretar el relativo desafecto ciudadano a la política si queremos entender mínimamente la sociedad en la que vivimos. No existe una despolitización, lo que hay es una “des-totalización” de la política (Inneratity, Daniel. 2008) en razón de que la pluralidad y complejidad de la sociedad actual no puede ser asumida en su totalidad por la política.

La desconfianza existente no quita la legitimidad, más al contrario, es la forma en que la ciudadanía administra el poder que otorga con el voto. El dominicano está de acuerdo en que el voto es la única fuente de poder.