La política se está convirtiendo en una monotonía

Los que dirigen y tienen responsabilidades frente a conglomerados humanos importantes, especialmente los políticos y los gobiernos, deben permanentemente buscar mecanismos que les ofrezcan a la gente formas variadas en su accionar. Provocar entusiasmo, emoción o fervor. Cambiar  permanentemente su estilo para que no se produzca cansancio o aburrimiento. Como decía el poeta Freddy Miller: Las agujas de la monotonía.

Requieren   permanentemente de cosas novedosas o por lo menos más variadas. No importa si la gente tiene conocimiento intelectual o bajo nivel  educativo. Si son de clase adinerada, media, pobre o indigente. Si son profesionales, técnicos, trabajadores, chineros, motoconchistas o amas de casa. No se les puede dar permanentemente el mismo espectáculo. Ni siquiera en el desierto soportan el maná todos los días.

Específicamente los partidos y los políticos deben tenerlo muy en cuenta, porque un mismo espectáculo, por bueno que sea, o porque en determinadas oportunidades haya sido un éxito y provocado un lleno, al cabo de poco tiempo serán menos los que acudan al mismo.

La oposición, y cuando hablo de oposición me refiero a todos los que de alguna forma están fuera del gobierno, no pueden continuar ofreciendo las mismas veladas, porque les dejará pérdidas, ya que uno o dos llenos no compensarán jamás los gastos cuando se produzcan los inevitables vacíos.

No hay imaginación. Cuando se abren los periódicos y se escuchan los programas de radio o de panel en TV, están presentes los mismos temas, los mismos protagonistas y peor aún, sin modificación. Y no hablo de los mismos protagonistas por cuestión de edad o porque entienda que los nuevos aspirantes a actores pudieran ser  mejores, jamás, sino a que no cambian ni siquiera el estilo, mucho menos de ritmos.

No entienden el paso de los tiempos. Que lo que ayer fue exitoso, hoy ya no gusta. Que alguien, por contar con condiciones especiales o por existir situaciones particulares, pudo crear expectación y arraigo con determinada forma de actuar, pero que hoy no existen esas condiciones. No son los mismos tiempos. Como si los “Focus Group” que algunos han descubierto últimamente no les sirvieran de nada. Repiten y repiten, peor aún,  los mismos errores.

Y así no se va a lograr nada en materia política de oposición que no sea, ser oposición. Que a decir de algunos tratadistas ha sido bastante exitoso para quienes  han hecho de ella  una profesión.

La diferenciación  entre los grupos y partidos al parecer no existen. Hablan las  mismas cosas. Propugnan por frentes opositores permanentes como si todos pensaran igual  Como si lo único que los diferenciara fuera  una ralla entre los que están de un lado o  del otro. Y así no se van a construir proyectos más allá de simples intentos por brincar la ralla, cosa que en nuestro medio ha dejado de ser difícil, pues pasar de un lado al otro, ya no produce ni siquiera sonrojo. Hasta eso se ha convertido en monotonía.