La Presa de Madrigal, una obra cuestionable

La Presa de Madrigal, una obra cuestionable

La construcción de la presa de Madrigal ha sido un tema muy presente en los últimos 34 años, especialmente en época de fuerte sequía como la actual, que no obstante que en los últimos días hemos tenido importantes precipitaciones, a causa de una vaguada sobre el territorio nacional; las cantidades de lluvias caídas no han llenado los embalses de las presas a sus cotas óptimas de servicios, para poder suplir a la población tanto para el consumo humano, los animales y la producción agrícola.
En los años 1985 y 1986, se debatió en el país fuertemente construir esta presa para dotar de agua suficiente al hoy Gran Santo Domingo, constituido por el Distrito Nacional y la Provincia Santo Domingo, muy especialmente en el Congreso Nacional y resurge con mayor insistencia en época de fuerte sequía, como ya escribimos, pero luego que viene una tormenta con su secuela de lluvias, se olvida el tema.
El estudio del proyecto de esta presa se basó en un Plan Maestro de Recursos Hidráulicos de la densidad poblacional de la Ciudad de Santo Domingo, en base a la realidad existente en el año 1972. El gran problema que enfrentó este proyecto, aparte del político, escenificado entre el entonces presidente de la República, Salvador Jorge Blanco, y el presidente del Senado, Jacobo Majluta, es que para el año 1986, el mismo ya no era factible, de acuerdo al informe que rindió la comisión técnica del Senado para la época.
También se encontró una proyección poblacional muy inferior a los datos de los habitantes que se poseía en aquel tiempo del estudio señalado y de otros documentos ponderados, llegando la comisión a varias conclusiones, entre estas:
a.- Madrigal proveía menos agua que las alternativas identificadas por los técnicos del Senado, que era el proyecto Nizao -Valdesia. El Proyecto Madrigal completo aportaría 169 millones de galones de agua diarios, 80 millones durante la primera etapa y 89 millones durante la segunda etapa. Sin embargo, la alternativa consistente en la ejecución de los proyectos de Nizao- Valdesia, La Joya e Isabela II, aportaría un total de 221 millones de galones de agua diarios.
b. Madrigal no solucionaría el déficit de agua de la Ciudad de Santo Domingo. Aun utilizando las proyecciones poblacionales y de demanda per cápita subestimadas de un Plan Maestro supuestamente actualizado por la CAASD, se determinó fuera de cualquier duda que los 80.5 millones de galones de agua diarios que aportaría Madrigal en su primera etapa sería una cantidad insuficiente para resolver el problema del déficit de agua en el año 2000. En contraste, los 221 millones de galones de agua diarios que aportaría la alternativa propuesta por el Senado corregirían los déficit de agua más allá del año 2000.
Lo que demuestra que si en el año 2000 Madrigal no era factible, mucho menos lo sería en el 2019. En la actualidad el área de influencia donde se construiría esta presa habitan más de 5 mil familias, cuyo desalojo, costaría más de 500 millones de dólares. Sólo el desalojo traería un enorme costo político al Gobierno, como son los desplazamientos y reubicaciones.
c. Madrigal significaría la pérdida definitiva de cientos de miles de tareas bajo cultivo y la movilización de más de 5,000 familias campesinas y alrededor de 26 comunidades rurales cuyas indemnizaciones previstas para adquisición de terrenos y movilización de agricultores, sería altamente costoso, como citamos anteriormente; a esto habría que agregar la afectación a todos los proyectos turísticos existentes en la zona de influencia de la presa en cuestión.
d. El peligro inminente que representa Madrigal ante una fuerte inundación en tiempo de un fenómeno atmosférico o telúrico, que borraría al poblado de Haina por completo, uno de los polos industriales más importantes del país; destacándose sus instalaciones de estaciones eléctricas y la Refinería Dominicana de Petróleo; así como una gran parte del Distrito Nacional.
e. El tiempo estimado de construcción de esta presa es de aproximadamente seis años.
En el Almuerzo Semanal del Grupo de Comunicaciones Corripio, del 29/05/2019, se afirmó que no se descartaba que se construyera la presa Madrigal, un proyecto engavetado por más de 34 años, ahora se le llamaría “Captación de Agua Río Haina”, y esta construcción costaría alrededor de 400 millones de dólares. Reiteramos que es lógico pensar que si en el pasado no era factible la construcción de esta gran obra de infraestructura hidráulica, mucho menos ahora, por los conceptos técnicos anteriormente expuestos; por sus enormes costos, ya que el desalojo y posterior reubicación de las familias que se impactarían, es superior a la inversión de su construcción.

Lo importante es prepararnos y planificar las maneras más óptimas para reservas de agua, aplicando un gran plan de reforestación de las cuencas hidrológicas con verdaderas políticas públicas; proceder a acciones eficientes y continuas para la extracción de sedimentos de las presas, y por ende aumentar su capacidad de almacenamiento de agua, sin importar el costo que conlleve, ya que se trata de un asunto de vida.
También canalizar y adecuación de cauces de los ríos, para evitar los fuertes arrastres de materiales, que van a parar a los embalses de nuestras presas, y que también provocan desbordamientos de ríos más vulnerables, que provoca inundaciones.
En cuanto a la problemática de escasez de agua de la ciudad de Santo Domingo, urge la construcción y rehabilitación de pozos tubulares y las construcciones de tanques de almacenamiento distribuidos por zonas, para acopiar el preciado líquido en tiempos de abundancia.

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