La presa de Monte Grande

La Cuenca del Lago Enriquillo, por estar una buena parte por debajo del nivel del mar, es víctima de continuas devastaciones por las crecientes del río Yaque del Sur, que incontrolable, barre casi anualmente con vidas y propiedades de la región, convirtiendo cada año a sus habitantes en seres sobrecogidos por el miedo, cuando se aproxima la temporada ciclónica.

Desde que se iniciaran en el país las investigaciones para determinar los mejores sitios para presas de regulación, aprovechamiento hidroeléctrico, riego y agua potable, el río Yaque del Sur apareció con su impresionante potencial y fue arropado por los estudios. En la década del 70 del siglo pasado, el doctor Joaquín Balaguer le dio inicios a dos importantes proyectos en esa cuenca; uno fue la presa de Sabaneta con su canal y el otro la presa de Sabana Yegua con el canal Ysura, que ya para la década del 80 estaba construida y en servicio regulador,  quedando en estudio la presa de Quita Coraza, que se perfilaba a ubicarse aguas abajo y en las cercanías del poblado del mismo nombre.

La ubicación de la presa en Quita Coraza, por sus condiciones geológicas, no era las más adecuada; entonces la presa fue ubicada más aguas abajo en el sitio de Monte Grande, muy próximo a Canoa y Vicente Noble, para desde ahí dominar y servir a toda la planicie de la cuenca del Lago y rescatar más de 400 mil tareas de tierras, que si bien salinizadas en su mayoría, pueden lavarse y estar aptas para el cultivo. Con esa presa se le pondría fin al elevado grado de pobreza de la región y contribuiría a su proceso de desarrollo. El embalse inutilizaría los yacimientos de mármol de Canoa, cuyo  provecho hasta ahora ha sido escaso.

La frecuencia con que la angustia domina a los habitantes sureños, desde Jaquimeyes hasta El Peñón y desde Vicente Noble hasta Mella ha ido en aumento, por las condiciones atmosféricas devastadoras, que en los pasados 10 años han ocasionado severos perjuicios a esa pobre región. Con la presa de Monte Grande, para la cual aparentemente se tiene asegurado financiamiento, resolvería los graves problemas humanos que hasta ahora se ven con un aumento de la pobreza y disminución de la calidad de vida de Barahona. Incluso es un freno para el despegue turístico de la región ya que las bellezas de sus costas y de sus montañas están enturbiadas por los daños que continuamente ocasiona el Yaque del Sur con sus crecientes e inundaciones en la parte baja de la cuenca del lago.

Es de suponer que para el próximo año se resolverían los problemas que tienen estancado el proyecto y determinada su factibilidad darle inicio tan pronto se completen los estudios hidráulicos, sísmicos, mecánica de suelos, diseño de la presa, etc., que de seguro contará con un buen cimiento para sus fundaciones por las condiciones geológicas de la zona, al estar ubicada en una base rocosa con una morfología muy buena como lo demuestran los yacimientos de mármol de la vecindad.