La profesión docente y los aumentos de salarios

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En tiempos de Trujillo, existían  unos renombrados palacios escolares ubicados en la ciudad de Santo Domingo y en las principales ciudades del interior del país  en donde se impartían  todos los cursos del nivel básico e intermedio; y otros, en los que operaban liceos secundarios; también funcionaban escuelitas primarias del primero, segundo y tercer curso ubicadas en apartadas comunidades rurales.

Quienes impartían docencia en esos establecimientos no estaban debidamente formados para esos menesteres. Claro está que había sus excepciones. A ese inconveniente se le agregaba el hecho de que la escuela dominicana en la llamada “era de Trujillo “estaba muy politizada, mucho más politizada que como lo está hoy, que es mucho decir. Las figuras más destacadas de la educación de esa época no tuvieron reparo en declarar al dictador como el “Gran Maestro” y en manifestar a ratos su lealtad al sátrapa y su desprecio a quienes se oponían a los designios del dictador. Afortunadamente, con la caída de Trujillo, los papeles se invirtieron: los profesores trujillistas fueron los despreciados y alabados los que se opusieron a la dictadura. Después del tirano haber sido ajusticiado, aquí se inició un largo proceso de confrontación que afectó el normal funcionamiento del sistema de instrucción pública. Las actividades escolares propiamente dichas quedaron supeditadas a la lucha contra los remanentes de la tiranía.

A esos acontecimientos de carácter político se sumó la sindicalización y las luchas del magisterio nacional por reivindicaciones que le habían sido negadas durante los treinta y un años de permanencia de Trujillo en el poder. Lamentablemente la historia se escribió así.

Desaparecida la dictadura de Trujillo, surgió la necesidad de formular e implementar un proyecto de formación y capacitación de miles de maestros en servicio. Dicho plan se inició en la década de los años sesenta y se acentuó a principios de la década siguiente  con la puesta en vigencia del Acuerdo Interinstitucional entre la Secretaría de Educación y las Universidades Autónoma de Santo Domingo, Universidad Católica Madre y Maestra y Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña  para la formación y capacitación de los maestros en ejercicio seguido por la reestructuración de los planes de estudios de las escuelas normales.

Esto fue lo que  posibilitó que más del 80% de los profesores dominicanos en servicio posea un título que lo acredite como tal. Y que el oficio de maestro esté hoy en vía de convertirse en una profesión. 

Las autoridades del Ministerio de Educación no han logrado ponerse de acuerdo con los dirigentes de la Asociación Dominicana de Profesores en torno al conflicto que mantienen con ellos  en relación a un incremento salarial enmarcado en el Pacto Global por la Calidad de la Educación  que les fue presentado por la ministra Josefina Pimentel. 

Por iniciativas propias, ocho ex presidentes de la ADP, acogiéndose a la estrategia de los dirigentes de gremio al cual pertenecieron, le han pedido al presidente Danilo Medina que convoque a los líderes de la ADP a encontrarse con él para solucionar dicha confrontación. ¡Ojalá sea para bien!