La propuesta de Hipólito

Luego del juramento que originó la sociedad conspirativa La Trinitaria, en 1838, fue preciso desarrollar una febril actividad para que seis años después, en 1844, la luz de la libertad iluminara el Baluarte del Conde la mañana del 28 de febrero.

No basta con desear algo con toda la vehemencia posible, hay que trabajar para lograr lo que uno aspira a tener.

Ahora, en este momento, hay quienes se pierden, se enredan en las patas de los caballos con la proclamación a destiempo de candidaturas para las elecciones del 2016.

Prever, trabajar, unir, organizar, son algunas de las imprescindibles tareas para enfrentar la dictadura del Partido de la Liberación Dominicana que intenta eternizarse, para lo cual empeña el país con préstamos sobre préstamos hasta que no tengamos cómo pagar lo que debemos, que de seguir el endeudamiento irresponsable estamos cerca de llegar a ese fatídico momento.

El Presidente Hipólito Mejía fue claro, preciso y no dejó lugar a dudas cuando dijo la semana pasada en el almuerzo del Grupo Corripio:

“Al día de hoy no hay garantías de que podamos celebrar elecciones confiables y creíbles. Eso se debe, principalmente, a la composición de la Junta Central Electoral y del Tribunal Superior Electoral. Ambos organismos, lejos de actuar para garantizar la transparencia y la equidad del proceso, se han descalificado como árbitros imparciales mediante sentencias, disposiciones y manejos ilegales e indebidos”.

“Para que las elecciones sean transparentes es condición fundamental modificar la composición de la Junta Central Electoral y la del Tribunal Superior Electoral, como forma de garantizar árbitros imparciales y confiables”.

El Presidente Mejía sabe y lo manifiesta, que este no es el tiempo de la lucha estéril y fatigosa por candidaturas que están ahí, a la espera de que los mejores, que no necesariamente los más activos, sean escogidos por la mayoría para ser postulados.

Este es el momento de organizar al pueblo, demostrarle cuál es su papel para lograr la victoria y cómo y cuándo deben actuar en la marcha hacia el poder.

Durante la ceremonia para poner a funcionar el reloj de cuatro esferas, especial para torres, que regaló Don Luis Delmonte al pueblo y al Ayuntamiento de Barahona, escasos minutos después de que el reloj diera las doce campanadas del mediodía se volvieron a escuchar otras 12 campanadas, alguien, quizá por envidia o mala fe gritó: el reloj se equivocó, sonaron dos veces las campanadas de las 12 y don Luis le respondió con su voz nasal este reloj da la hora dos veces, porque a los barahoneros hay que decirle las cosas dos veces.

Las propuestas de Hipólito son para ser estudiadas, adoptadas y luchar para lograrlas. No basta con haber leído y comentado el discurso. ¡Manos a la obra!