La propuesta del CMD

La chikungunya continúa su avance arrollador a pesar de la sistemática eliminación de los criaderos del mosquito que le sirve de vector (el ministro de Salud Pública, Freddy Hidalgo, informó ayer que se han eliminado 900 mil criaderos desde que apareció el virus), lo que mantiene abarrotadas las emergencias de clínicas y hospitales en todo el país, como muestra un reportaje de este diario sobre lo que está ocurriendo en Azua y Baní. Ante un panorama tan preocupante, y la posibilidad de que las cosas puedan empeorar, el Colegio Médico Dominicano propuso ayer al Ministerio de Salud Pública y el gobierno central declarar el país “en estado de alerta general”, a fin de involucrar a todas las instituciones públicas y privadas, partidos políticos, iglesias, juntas de vecinos y ayuntamientos en una movilización de carácter masivo que triplique los esfuerzos realizados hasta ahora para eliminar el vector. La propuesta del gremio médico parece pertinente y atendible cuando se ve, como estamos viendo todos los días, que no hay forma de contener el avance de la chikungunya, por lo que es de esperar que sea acogida de manera favorable y nos pongamos de inmediato manos a la obra. Pero para que eso ocurra es necesario que las autoridades de salud reconozcan la gravedad de la situación, que entiendan que están desbordadas por la incontenible expansión de la “chikun”, y lo mas importante; que no podrán lidiar solas con un problema de ese tamaño sin el concurso de la población. Y, sobre todo, que dejen de jugar a las escondidas con las estadísticas que dan cuenta de la cantidad de personas afectadas por el virus, y de prohibir al personal de los hospitales ofrecer a la prensa información sobre el tema. Tratar de ocultar las verdaderas dimensiones de la epidemia, o pretender restarle gravedad ocultándole información a los medios de comunicación, y por lo tanto también a la población, es contraproducente y muy peligroso.