La quemazón de mandos futuros

Negativas hojas de servicio, en lo que a manejar con transparencia y apropiado uso los fondos que reciben de los contribuyentes, es lo que resultan los informes de auditoría que los propios partidos, en categoría de “mayoritarios”, rindieron a la Junta Central Electoral por desembolsos correspondientes al año 2018, sometidos luego al rigor de análisis y valoración por Participación Ciudadana. Y son ellos, los que más se reputan con vocación de poder y experiencia como administradores de la cosa pública, los que a menos de un año de las elecciones delatan débil capacidad administrativa y falta de apego a normas contables,incluyendo controles éticos y efectivos procedimientos y propósitos al usar esos dineros dados con sacrificio por un pueblo lleno de necesidades.

La forma incontinente y hasta festiva y carente de documentación que eviten dudas sobre los destinos dados a altas sumas que caracterizaron el grueso de gastos, es un agravio a la sociedad incurrido por quienes aspiran a dirigirla o prolongarse en el poder ¿con esos mismos inadecuados criterios o falta de ellos al gestionar recursos públicos? El patrocinio financiero estatal dispuesto con mezquindad congresual para favorecer a una élite partidaria que incluye a partidos disminuidos de militancia, no debe apartarse de los límites que le fija la ley para contribuir al desarrollo democrático desde los agrupamientos básicos de la política.

Una ciudad para todos

Al mal de los accidentes de tránsito con altos saldos que caracterizan al país se suman los obstáculos al libre movimiento de peatones y vehículos causados por la toma de espacios públicos muy frecuentados. La incapacidad de organismos públicos de poner orden en aceras y carriles, preservando el acceso de todos los ciudadanos, sigue patente. Santo Domingo mutilado por traumatizantes intrusos.

La ciudad sufre más que antes agresiones provenientes del desparpajo de la buhonería. Todo el que quiera apropiarse sin orden ni concierto de algún pedazo del suelo citadino común lo logra con poca restricción. En muchas ciudades del mundo (¿Por qué no aquí?) el comercio callejero se ejerce bajo normativas que garantizan la circulación, el ornato y la salubridad. Liberar vías de tanto desorden debe ser prioritario.