La reconciliación entre grupos del PLD se vislumbra imposible

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El desenlace que han tenido las primarias del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), con denuncias de fraude en el sistema de votación automatizado, en contra del expresidente Leonel Fernández, cierran cada vez más las posibilidades de reconciliación entre el precandidato derrotado y el presidente Danilo Medina, los dos líderes de ese partido.
Del lado de los “leonelistas” el discurso que se airea nada tiene que ver con la unificación del PLD, más bien con la salida de Fernández hacia una coalición de partidos minoritarios que lo redimirían del abuso que entienden se cometió en su contra, al darse como ganador al precandidato Gonzalo Castillo, el delfín de Medina.
Fernández, tres veces Presidente de la República y presidente del partido, argumenta que el fraude se orquestó en oficinas ubicadas en La Romana, Punta Cana y el Distrito Nacional, lo que permitió que sus votos migraran hacia un competidor que apenas se estrena en la contienda política.
El expresidente califica como un atentado a la democracia los resultados de las primarias organizadas por la Junta Central Electoral, y asegura que llegará hasta las últimas consecuencias para esclarecer su denuncia.
Del lado de los “danilistas”, el Comité Político del PLD dio ayer su respaldo al resultado de las primarias, y expresó su repudio “a quienes no resultaron ganadores y no han acatado la voluntad de la mayoría haciendo acusaciones infundadas de fraude electoral”.

En el documento, leído por Francisco Javier García, el organismo rechaza las acusaciones de Fernández, sin mencionarlo por su nombre y deplora que este ataque a instituciones electorales “proyectando una sensación de crisis artificial solo porque no acepta el veredicto del electorado”.
La firmeza de ambas posiciones deja poco espacio para la negociación, porque se vislumbra como un hecho inaudito que Fernández se sume a la campaña electoral de Castillo, el ya proclamado candidato a la presidencia del PLD.
Sin embargo, peledeístas más neutrales apelan a la unidad partidaria, porque la división sería el principal obstáculo para retener el poder en las elecciones presidenciales del 2020.
Fernández no ha dicho que se va. Aunque alrededor del exmandatario hay partidos minoritarios que le apoyan, y que le sugieren dejar “el estercolero” en que dicen se ha convertido el PLD, todavía él no ha dado claras señales de que dejará el partido al que ingresó siendo prácticamente en adolescente.
En medio de esta crisis Fernández apenas ha dicho que “en su momento” dirá la decisión que tome de cara a su futuro político.
A todas luces él está en una encrucijada porque la ley de partidos establece que un precandidato perdedor no puede ser postulado por otra fuerza política.