La reelección no tiene discurso

POR ANTONIO PEÑA MIRABAL
Por más esfuerzos que hizo el Presidente de la República, doctor Leonel Fernández, para convencer al país y principalmente a los peledeístas sobre las bondades de la reelección presidencial, los razonamientos expuestos no lograron sus objetivos, ni del punto de vista del proyecto reeleccionista interno del PLD, ni del punto de vista histórico, donde tuvo que hacer precisiones que no se corresponden con los hechos ocurridos, realizando una interpretación acomodaticia a los intereses articulados en la contienda que libra el PLD en estos días.

No fue la mejor pieza de oratoria del presidente Fernández, no tuvo el dominio absoluto de la emotividad de los presentes, por lo que hubo que introducir, en medio de su discurso, artificios levantiscos que produjeran en la concurrencia lo que no producían sus palabras. Es que buscar razones para justificar la reelección presidencial en nuestro país no es tarea fácil, lo mismo que pretender retorcer la historia, para acomodar el pensamiento y la obra política del profesor Juan Bosch frente a esta aberración de la política nacional. Ya lo expresé en una ocasión, para defender la reelección presidencial a la que aspira el presidente Fernández, no hay necesidad de presentar al profesor Juan Bosch como un inconsistente de la vida política nacional, mucho menos querer presentarlo como un hombre de coyunturas.

Si la reelección a la que aspira el presidente Fernández no puede ser comparada con la “contrarevolución” que representaron los fatídicos 12 años de Balaguer, no se puede mostrar indiferencia ante el hecho de que las actuales aspiraciones descansan sobre una reforma constitucional que fue sancionada y criticada por el PLD. Si los que promueven el proyecto reeleccionista en el PLD creyeran en la ética política, otro sería el tema que se estuviese debatiendo en esa organización. Pero con promotores reeleccionistas que son capaces de afirmar que “en el amor y en la política todo se puede”, no hay espacio para el análisis serio y crítico de la historia, porque lo que importa es la imposición de la reelección, y si para eso es necesario pretender falsificar el pensamiento del líder fundador y guía espiritual del PLD, pues mano a la obra, porque lo que importa es “seguir subido en el palo” aunque al pueblo se lo esté llevando el mismo diablo y aunque se desnaturalice el instrumento fundado por Bosch.

Maltrata su propio legado histórico, cuando el presidente Fernández pretende justificar sus aspiraciones reeleccionistas, basadas en que en países democráticos, tales como Estados Unidos, Francia, España, Inglaterra, Brasil, etc… la misma está permitida. Por conveniencia se le olvida al presidente Fernández que la incipiente democracia dominicana no puede ser comparada con la de esos países desarrollados, donde hay reglas claras establecidas y que se cumplen. Así como no podemos comparar el desarrollo económico de esas naciones, mucho menos podemos pretender igualarnos en el quehacer político. Juan Bosch siempre decía que el desarrollo económico producía desarrollo social y político, y esto bien lo sabe el presidente Fernández, por lo que no es entendible, del punto de vista lógico y analítico, las comparaciones que quiso hacer. Si una de las hijas del presidente Bush en Estados Unidos cruza un semáforo en rojo o es sorprendida conduciendo un vehículo bajo efectos del alcohol, esa joven es detenida y puesta en manos de la justicia. ¿Qué policía de AMET se atreve a apresar a la hija del presidente Fernández si ésta es descubierta robándose un semáforo en rojo?

Cuando se arguye que el problema de la reelección presidencial en el país es vista por muchos como un asunto de “quítate tú pa ‘ponerme yo”, es porque en gran medida quien se expresa de esa manera así lo entiende, porque de lo contrario ese criterio no sería parte de su repertorio racional. Quítate tú pa’ponerme yo en boca del presidente Fernández no resiste ningún tipo de análisis y es una demostración de que la reelección no tiene discurso para imponerse en el país. Pretender disminuir lo que actualmente está viviendo el PLD sobre un tema que siempre adversó, que siempre estuvo en sus programas de gobierno, que siempre fue criticada por la alta dirección peledeísta, con un “quítate tú pa’ponerme yo”, constituye una bofetada al historial político de esa organización y demuestra una vez más, que el presidente Fernández y los reeleccionistas del PLD no tienen discurso frente al país y el PLD, para justificarla.