La reelección y los reformistas

El Partido Reformista realiza un gran esfuerzo por colocar sus propias candidaturas en el mercado electoral, algunas de ellas con buena posibilidad de alcanzar el éxito en sus localidades. Mientras esto sucede y el presidente y candidato presidencial del partido reitera su posición de continuar impulsando sus candidaturas, en los corrillos políticos vernáculos se habla insistentemente de una gran alianza electoral que incluiría al PRSC en apoyo al ya candidato del PLD y actual presidente de la República, Danilo Medina.

La decisión del reformismo de ir en las próximas elecciones con candidaturas propias no ha sido variada por sus organismos de dirección, pero es evidente que a lo interno del partido existen claras tendencias, que favorecen alianzas con las dos fuerzas políticas que buscan la polarización electoral. El presidente del partido, Federico Antún (Quique), ha navegado permanentemente dentro de esta situación interna, manteniendo el equilibrio y sosteniendo el criterio de independencia partidista en procura de un crecimiento indispensable para poder ofertar al electorado una opción valedera en condiciones de una participación ventajosa.

Sin embargo, algunos connotados dirigentes reformistas han adelantado posiciones en favor de la reelección presidencial, en abierto desafío de la decisión partidaria. Los que así se manifiestan recibieron una rápida advertencia y posterior sanción que aunque exagerada a nuestro juicio, corresponde a la disciplina partidaria. Claro, lo difícil de sancionar son las conversaciones y negociaciones que se realizan por debajo de la mesa en beneficio no del colectivo partidario sino de favoritismos particulares. En este punto, hay que reconocer la posición vertical del presidente del partido que ha reafirmado que cualquier decisión contraria a las disposiciones vigentes será conocida y tomada por los organismos partidarios.
Con todo, la realidad electoral parece enfocarse hacia una lucha entre dos fuerzas políticas alimentadas por alianzas y pactos electorales, algunos de estos ya en conformación. Creemos que el reformismo habrá de sumarse a esta corriente, aunque no sea apresuradamente.

Lo que convenga al PRSC será discutido con serenidad y dentro de un marco tendente a favorecer al colectivo partidista y no a ambiciones particulares. De no ser así, difícilmente podamos sobrevivir a la lucha que se avecina.