La reina de la Cuaresma

LILIANA CEPEDA
l.cepeda@hoy.com.do
Sí, señores! Para aquellos que todavía no se han dado cuenta, la Cuaresma ha llegado. La temporada más dulce para los dominicanos se inicia acompañada de un clima fresco que no la caracteriza, pero inspirando en cada corazón un deseo inmenso de experimentar viejas tradiciones.

¿Por qué la más dulce? Sucede que es precisamente durante estos cuarenta días cuando  el pueblo dominicano tiene por costumbre disfrutar una de sus delicias culinarias: las muy famosas y riquísimas habichuelas con dulce.

Sin lugar a dudas, este típico plato, cuyo origen exacto es desconocido, se ha convertido en el rey indiscutible de la Cuaresma.

Una vez se prueba una taza de habichuelas con dulce, resulta irresistible continuar haciéndolo, convirtiéndose en uno de los postres por excelencia, no solo por lo agradable que resulta al paladar, sino también por el significado que guarda dentro de las costumbres dominicanas.

Y es que la magia que envuelve a las habichuelas con dulce va más allá de un simple postre. Las tradiciones hacen que desempeñe una labor genial como ente socializador, debido a que es el pretexto perfecto para armar reuniones familiares, o con amigos y vecinos.

¡Ni hablar de las añoranzas y recuerdos de la niñez que evoca este plato preparado a base de habichuelas, leche, coco y especias! De seguro a la memoria llegan muchas imágenes de cuando se corría por toda la cocina en busca del envase más grande, para que mamá sirviera la porción correspondiente.

El inigualable compartir de la tertulia que antecede su preparación, la impaciente espera a que estén listas mientras se toma un cafecito, y el orgullo de darlas a probar a los vecinos, en espera de los elogios, se conjuga en un todo para hacer de ésta una  de las tradiciones más esperadas por un pueblo que comparte esta  delicia gastronómica.

Las habichuelas con dulce también son motivo ideal para crear concursos y competencias entre las amas de casa, pues cada una  tiene su  receta y secreto especial para prepararlas.

Todas se jactan de elaborar las más ricas, razón por el cual nadie se atreve a revelar el truco por temor a que se lo roben.

Es importante resaltar que el ayuno característico de la temporada cuaresmal trae consigo otras exquisiteces gastronómicas como lo es el bacalao, los pescados y las berenjenas.

 Ahora bien, cuando de dulces se trata, las habichuelas con dulce son las preferidas por dominicanos y también por muchos extranjeros.

Historia

El origen de este plato es desconocido, ya que prácticamente no se conoce como tal en otras partes del mundo. Según el antropólogo José G. Guerrero, la primera versión a un plato similar está relacionado con una comida ofrecida por una familia francesa proveniente de Haití. De manera que  el origen de este plato, con las modificaciones de lugar, podría encontrarse al sur de Francia o en el norte de España. Hasta mediados del siglo 20, casi todas las habichuelas que se consumían en el país eran cosechadas en tierras bajas y su siembra era durante el invierno,  por lo que ya a mediados de febrero e inicios de marzo se disponía de habichuelas frescas. Y así ocurrió la asociación de este plato con la Cuaresma. No se acostumbra a preparar cualquier día, sino especialmente el Miércoles de Ceniza y los viernes de Cuaresma, incluyendo el Viernes Santo.

La receta

Habichuelas con dulce

1 libra de habichuelas rojas blandas con 1 astilla de canela
2 latas grandes de leche evaporada
1 lata de leche de coco
1 lata grande de leche condensada
1 taza de azúcar
3 astillas de canela
8 clavos dulces
1 cucharadita de nuez moscada
1 taza de pasas
1 libra de batata cortada en dados y hervida con sal
1 cucharadita de vainilla
1 cucharadita de sal
2 cucharadas de mantequilla

Preparación:

Licúe las habichuelas con su líquido y cuélelas; agregue la leche evaporada y la leche de coco. Lleve la mezcla al fuego. Incorpore el azúcar, la leche condensada y las especias, cocine a fuego medio por 15 minutos, agregue batata, pasas, sal, mantequilla y vainilla. Cocine hasta obtener la consistencia deseada.