La respuesta sexual humana

POR MIRFAK ROWLAND
Tanto el hombre como la mujer a lo largo de su vida pasan por distintos procesos que generan grandes cambios en su sexualidad. Estos cambios suelen verse influenciados por factores como el ambiente, el lugar, el tiempo, las experiencias vividas en la infancia y demás condiciones que determinan su comportamiento en aquellos momentos en los que deciden dar rienda suelta a sus deseos, emociones y sentimientos.

La respuesta sexual humana es un proceso en el que, según los sexólogos William Masters y Helen Kaplan, la persona se encuentra bajo la acción directa de aquellos eventos o estímulos sexuales lo suficientemente efectivos para evocar las modificaciones específicas (respuestas), que tienen la potencialidad de desencadenar el orgasmo.

Estos sexólogos han ofrecido la principal información que en nuestros días se tiene sobre los cambios anatómicos y fisiológicos que resultan de la excitación sexual o relaciones sexuales.

Sus estudios y observaciones se basaron en un rigor metodológico y técnico de mucha confiabilidad; en primer lugar tales estudios fueron ejecutados en situaciones controladas de laboratorio, sus cuantificaciones y mediciones incorporaron los avances tecnológicos de su momento.

Observaron y midieron, más de 10.000 secuencias de actividad sexual, en una cantidad representativa de 312 hombres y 382 mujeres, de edades que oscilan entre 18 y 90 años de edad, de todos los grupos socioeconómicos, casados y no casados, hombres circuncidados o no, mujeres durante la menstruación, homosexuales y heterosexuales.

Se registraron sus reacciones ante conductas sexuales como la masturbación con diferentes tipos de estimulación, así como en diferentes posiciones durante el coito.

Como resultado de los estudios realizados, concluyeron que la respuesta sexual humana podría describirse como un ciclo compuesto de cuatro fases, en el sentido de que se partía de un estado basal (de reposo); luego inicia sus cuatro fases: excitación, meseta, orgasmo y resolución, donde, después de esta última, todos los órganos regresan a este estado basal del que se partía. Más adelante, la sexóloga Helen Kaplan añade una primera fase al inicio de la respuesta sexual humana, que es la denominada fase del deseo.

Desde luego, hay que considerar que estas fases corresponden a distintos niveles de excitación sexual y se refieren a las respuestas fisiológicas características de las personas durante su desempeño sexual. Es la respuesta del cuerpo a la estimulación sexual.

Los especialistas alertan que dichas fases fueron definidas arbitrariamente, dado que no siempre están claramente diferenciadas entre sí y pueden experimentar grandes variaciones, tanto en el caso de un mismo individuo examinado en distintos momentos, como con relación a la pareja.

Según expertos de la Asociación Dominicana Pro Bienestar de la Familia (PROFAMILIA), es importante resaltar que las cinco fases de la respuesta sexual humana no se inician o finalizan exactamente en una forma predeterminada, sino que se entrelazan y ocurren con variaciones de tiempo e intensidad entre la personas y aún en una misma persona de acuerdo al momento. La apreciación personal y subjetiva de cada individuo juega un papel importante en la vivencia de cada fase y en el ciclo completo de la respuesta sexual.

FASES DE LA RESPUESTA SEXUAL HUMANA

Según datos suministrados por PROFAMILIA, las fases de la respuesta sexual humana pueden definirse de la siguiente manera:

Deseo: esta primera fase es descrita como una necesidad de actividad sexual que puede surgir a veces de forma espontánea y otras veces por la presencia de una persona atractiva o la existencia de una situación determinada que provoca estimulación sexual.

El deseo sexual lo experimentan tanto las mujeres como los hombres, sin embargo, la experiencia no es siempre la misma para los dos sexos.

Excitación: es consecuencia de la estimulación sexual, ya sea física, psicológica o una combinación de ambas. Esta fase se caracteriza porque tanto en el hombre como en la mujer se presentan la erección del pezón, tensión muscular, aumento del pezón, aumento del ritmo cardíaco y aumento de la presión sanguínea. Además en la mujer suelen aparecer gotas de lubricación vaginal, aumento en el tamaño del clítoris, cambio de color de los labios menores, aplanamiento de los labios exteriores y expansión de los interiores, mientras que en los hombres el signo más destacado es la erección del pene. Además en el hombre surge la aparición de gotas de lubricación uretral, engrosamiento y tensión del escroto y elevación parcial de los testículos.

Meseta: en esta fase se intensifican los niveles de excitación sexual. En los hombres que tienen dificultad para controlar la eyaculación esta fase es breve. Entre las características que se presentan en el hombre se encuentran el aumento de la tensión muscular, contracciones del esfínter rectal, aumento del ritmo cardíaco, aumento de la presión sanguínea e incremento de la rapidez de la respiración. En las mujeres suele presentarse una mayor expansión de la vagina, aumento de los senos, dilatación de la aureola de los pezones, congestionamiento del clítoris, entre otros signos.

Orgasmo: esta fase, la más controversial de todas, ocurre cuando el cuerpo libera de golpe la tensión sexual acumulada, ya que dura de 3 a 15 segundos. En esta fase se desencadenan rítmicas contracciones musculares produciendo una intensa sensación física seguida de un rápido relajamiento.

Resolución: esta fase se manifiesta en ambos sexos en una rápida desaparición del enrojecimiento o rubor sexual, desaparición de la tensión neuromuscular, aparición del sudor, retorno del ritmo cardíaco y presión arterial. En la mujer, el útero y el clítoris recuperan su posición anatómica habitual, y En el hombre, la erección disminuye progresivamente, y los testículos descienden recuperando su tamaño normal.