La resurrección de las esperanzas y el optimismo

Desde el viejo Testamento varios Profetas vaticinaron el nacimiento de un Mesías e incluso el lugar (Isaías 7:14, Miqueas 5:2) también se anunció la muerte y la resurrección desde el Génesis, pasando por el Deuteronomio, así como el Profeta Isaías (Isaías 53), Daniel, Zacarías y varios pasajes en los Salmos. Las Profecías se cumplieron, Jesús nació en Belén, predicó la buena nueva; murió  para redimir nuestros pecados, venció la muerte y resucitó al tercer día. Hoy los Cristianos celebramos la fecha más importante de nuestra fe, lo cual es motivo de alegría y debía ser, también, motivo para la resurrección de las esperanzas y el optimismo.

Este pueblo Cristiano ha sido bendecido por el Señor y por esas razones hemos sobrevivido a una historia tortuosa, el país ha superado todos los trances, incluyendo una grave crisis económica en 2003, y a pesar de la humanidad estar inmersa desde 2007 en la crisis más grave desde la gran depresión de 1929, sin embargo esta pequeña economía ha logrado crecimiento con estabilidad. Más de 750 mil dominicanos han salido de la pobreza en los últimos ocho años, el desempleo se hay reducido en cinco puntos porcentuales todo ello en un mundo donde varios países, en su momento calificados de “milagros económicos”, hoy atraviesan crisis de deuda y alto desempleo.

Que no hemos avanzado lo suficiente, que existe mucha inequidad y asimetría en la distribución del ingreso, son verdades irrefutables que son atribuibles hoy a la mayoría de los países; sin embargo disfrutamos de estabilidad económica, paz social y disponemos de las condiciones para superar males ancestrales.

Contamos con autoridades que están continuando las cosas que estaban bien, como la estabilidad y el crecimiento, como la construcción de obras, pero también se están haciendo cosas novedosas como facilitar prestamos a los productores, créditos subsidiados a los más pobres; por fin el 4% del PIB para la educación básica y ejecutando un presupuesto con sobriedad, licitando compras y sorteando las obras.

Se está produciendo una renovación de la confianza y del optimismo, y aun cuando problemas fundamentales como el alto nivel de criminalidad y la crisis eléctrica no se comienzan a resolver, y a pesar de que estamos cargando con más impuestos; sin embargo estamos confiados en que esos recursos se están aplicando con estricto apego a políticas y programas dirigidos a crear empleo, aumentar la producción y las exportaciones.

El sector privado representa una de las mejores oportunidades para aumentar las exportaciones; el país cuenta con un sector turismo que nos ha convertido en líderes de la región, zonas francas que se están diversificando y compitiendo, una agricultura orgánica que nos convierte en los principales exportadores mundiales en varios rubros y además todas las condiciones para en pocos años convertir la minería en una de las principales actividades generadora de divisas.

El país avanza institucionalmente, lenta pero de forma sostenida, contamos con políticos bien intencionados y con funcionarios honestos (a pesar de que un grupo muy reducido con sus acciones crean la percepción de una corrupción generalizada) contamos con una excelente Constitución y una serie de marcos legales, como la Reforma de la Administración Fiscal, cuya aplicación va a garantizar mayor transparencia y eficiencia en el gasto.

No hay cabida al pesimismo cuando disponemos de  tantos factores positivos y como nación contamos con la bendición de Nuestro Señor Jesucristo a su pueblo, el único, cuyos Padres fundadores construyeron el ideal independentista sobre el lema “Dios, Patria y Libertad”, la cruz blanca en nuestra bandera y en su escudo la Santa Cruz y la Biblia.

Que esta fecha, tan importante en el mundo Cristiano, nos sirva de renovación, de estimulo para relanzarnos espiritualmente, trabajar con más con fe, optimismo y confianza en nuestras potencialidades para enfrentar con éxito la criminalidad y el narcotráfico, resolver la crisis financiera del sistema eléctrico, superar la pobreza extrema y construir una sociedad de oportunidades.