La sensatez de un acuerdo constitucional

El acuerdo firmado  por el Ing. Miguel Vargas, candidato a la presidencia del PRD, con  el presidente Leonel Fernández,  relativo a algunos puntos de la reforma que se encuentra en estudio en el Congreso,  pudo no haber llenado las formalidades que algunos dirigentes cuestionan dentro de sus organizaciones políticas, pero sin lugar a dudas ha cumplido con un propósito que muchos de los que hemos clamado por una reforma que le ponga fin a la reelección consecutiva, como otros aspectos de fundamental importancia para la democracia y  la convivencia pacífica de nuestra nación, tenemos  que considerarlo  positivo y trascendental.

En varias ocasiones le sugerimos al presidente Fernández que procurara un acuerdo con el PRD en relación a la Reforma Constitucional,  en vez de  buscar fórmulas y alianzas con otros sectores, porque es la principal fuerza política de oposición del país y básica para el desarrollo democrático. Pero primero tenía que dar muestras palpables de que sus intenciones no son reelegirse  en el 2012, porque  aleja cualquier acuerdo posible. 

Y eso es lo que ha ocurrido. La  realidad es que en el presente caso  no hubo acuerdos de aposento, ni ventajas para las partes, ni repartición de cargos,  zancadillas, trapisondas ni otras bellaquerías de las que estamos acostumbrados en la política vernácula. Ha sido un acuerdo de compromiso en artículos que beneficia a todos y perjudica a nadie, y que por demás en lo relativo a la  reelección,  coincide con los dos grandes líderes de sus respectivos partidos, Juan Bosch y Peña Gómez.

No se trata de un pacto entre dos partidos, en el que lógicamente se requería la presencia de los principales dirigentes así como la aprobación de los organismos de dirección. Se trata de temas que se están discutiendo en el Congreso y siguiendo más o menos las ideas de los propios partidos, especialmente del PRD que las ha fijado públicamente.

Todos los dirigentes del PRD habían coincidido en que la propuesta de Reforma Constitucional por parte del gobierno, lo que buscaba era  fortalecer las aspiraciones del Presidente de prolongar su permanencia en el poder, pudiendo optar por una nueva postulación en el 2012, y eso ha sido eliminado. Han logrado la victoria. Si se hubiera realizado un pacto en el Congreso para lograr los mismos fines que acordaron Vargas y Fernández, probablemente los mismos  que han manifestado su desacuerdo lo hubieran apoyado. O sea, se trata de interpretaciones de las formalidades.

No hubiese yo escrito esto, si  Fernández y Vargas hubieran pactado aspectos con relación a los partidos, al gobierno o a otros asuntos al margen del proyecto de Reforma Constitucional. Pero en lo que se han comprometido es: a apoyar  en el Congreso artículos que todo  el mundo sabe y conoce las  líneas que se han trazado desde ambos partidos. Por tales razones, para los que como yo piensan lo importante es que se impuso la madurez, la inteligencia y la sensatez.