La sentencia de Príamo

En ocasión de la 71 graduación de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA), su rector doctor Príamo Rodríguez Castillo, pronunció un discurso sin un ápice de desperdicio, en el que expresó, entre otras verdades como pedradas en los ojos, la inminencia peligrosa de que el país se dirige derechito hacia la pérdida de la libertad y la democracia.

Fue como una sentencia premonitoria, símil a un acta de alguacil, y una manera de justificar conducir al paredón de la historia, a quienes han corrompido hasta el tuétano a la sociedad dominicana, en un convoy perverso entre políticos empresarios y empresario políticos, que ha socavado los cimientos de la democracia estableciendo, 45 años después, la tesis de la Dictadura con Respaldo Popular enunciada por el presidente Juan Bosch en 1970.

Tesis que contradije y ¡ay!, devino mi desgracia afectiva con el luminoso escritor y modelo de gobernante impoluto, a quien fue preciso regalarle un techo para guarecerse de la intemperie al final de su periplo biológico luminoso.

La Dictadura con Respaldo Popular ha devenido no como consecuencia de un respaldo masivo de los dominicanos al presidente Danilo Medina, sino consecuencia de un secuestro bochornoso por dádiva a los sectores políticos que debieron asumir la oposición y repitieron la parábola bíblica de las 30 monedas aquellas del Iscariote de los dos Judas.

En esos términos, la democracia es una mueca, una figura grotesca cubierta con harapos de la mendicidad política, una burla al principio anti reeleccionista consagrado por el egregio autor de Rumbo al Puerto de Origen en la Constitución del 30-04-1963, sólo comparada en referencias de proyecto de nación a la del 1857 redactada en Santiago de los Caballeros y pronunciada en Moca., de 49 remiendos pret a porter orquestada por los mandones de turno.