La suerte está echada

El Presidente Hipólito Mejía habló alto y claro en el almuerzo del Grupo Corripio de Comunicaciones. Fijó su posición ante el acontecer nacional, analizó los problemas más agudos que nos afectan, explicó el trabajo y los excelentes resultados obtenidos con la jornada para la institucionalización de la Corriente Mayoritaria, expuso con diáfana claridad los problemas que crea a las prácticas democráticas la concentración de los poderes públicos en manos del Partido de la Liberación Dominicana e hizo énfasis en la imperiosa necesidad de la aprobación de la Ley de Partidos y del cambio de la composición del Tribunal Electoral y la Junta Central Electoral, organismos descalificados para arbitrar el certamen electoral de mayo del 2016.

El Presidente Mejía resaltó el papel de la Convergencia por un Mejor País, aclaró el papel y la conveniencia de ese espacio que abre las puertas al ejercicio de la democracia a grupos, partidos, asociaciones, así como a personalidades que no participan en política de manera organizada.

Proclamó Mejía que no es dueño, ni pretende serlo, de los espacios en los cuales trabaja en la actualidad: la organización de la Corriente Mayoritaria y su participación en la Convergencia.

Dijo que es preciso cambiar la composición de la JCE y el Tribunal Superior Electoral por ciudadanos en quienes el pueblo confíe que serán árbitros imparciales y no actuarán como miembros de un comité de base del PLD.

Invitó a todos los aspirantes a puestos electivos cuya conducta se acoja a los principios de la ley, la moral y las buenas costumbres a que trabajen con la Convergencia para adecentar la política y trabajar por un mejor país, pero para todos.

El Presidente Mejía dijo que vivimos una hora en la cual no hay cabida para la indiferencia, sino para la presencia militante que reclame en el escenario que sea posible y necesario, el fin del reinado de la corrupción, la impunidad y el chernaje del desgobierno peledeísta.

Dijo que se precisa de un gran movimiento, de todas las fuerzas democráticas de la nación, para que se cambien la composición de la Junta Central Electoral y la del Tribunal Superior Electoral, que tiene un sello gomígrafo que estampa en todas las sentencias con que indica la parcialidad con que trata, en favor del Gobierno y sus cómplices, todas las demandas que en buena justicia, deben reconocer a quienes reclaman derechos.

Ese llamado a las fuerzas políticas, sociales, de la sociedad civil, sindicales, profesionales, gremiales, académicas, estudiantiles, de amas de casas, barriales, clubes deportivos y culturales, es una clarinada en favor de la participación en las jornadas venideras donde se jugará el destino entre la dictadura peledeísta y la democracia. Que nadie se llame a engaño. La suerte está echada.