La tragedia de Haití y su impacto en la RD

Antes del movimiento telúrico Haití era un estado fallido, después de la tarde del 12 de enero Haití es un estado colapsado, con instituciones inexistentes, infraestructuras hechas añicos, con millares de muertos, tres millones de damnificados y si bien la República Dominicana no sufrió daños materiales, sin embargo recibiremos el impacto social, sanitario, migratorio y económico del terremoto.

El impacto destructor del fenómeno con el elevado nivel de mortandad, cadáveres a la intemperie días después del cataclismo y las precarias condiciones sanitarias con la ausencia de agua y energía eléctrica, representan el escenario ideal para la proliferación de brotes epidémicos y su penetración a nuestro territorio podría ser solo cuestión de tiempo, también en vista de la parálisis económica, la desaparición de empresas y el eventual retraso en la tarea de la reconstrucción es lógico se incremente de manera sostenida el flujo migratorio ilegal.

El gasto social del país se va afectar o reorientar, en vista de la posibilidad de epidemias, los recursos en el tratamiento de los heridos, las tareas de socorro, la  provisión de alimentos y medicinas y el aumento a mediano plazo del uso de nuestras facilidades hospitalarias, que se añadirían a las atenciones actuales estimadas en un número cercano a los $125 millones anuales, por concepto de servicios a parturientas y otros casos.

La criminalidad podría verse incrementada en la medida que capos residentes en Haití se hayan trasladado huyendo del desastre, el posible ingreso de reos fugados, aunque es de esperar un descenso en el trafico de narcóticos en vista de la presencia de 6 mil soldados norteamericanos, tropa que además de garantizar el orden, contribuir a la reconstrucción y salvar vidas de seguro estarán atentas a controlar el ingreso de alijos al territorio de Haití.

En el corto plazo nuestras exportaciones de bienes podrían reducirse por múltiples razones, sin embargo a mediano plazo si la comunidad internacional asume con responsabilidad y recursos la reconstrucción, entonces la agropecuaria, la industria en general, pero especialmente la productora de insumos a la construcción, así como las empresas de ingeniería del país con su inventario subutilizado de equipos, podrán jugar un papel importante en estas tareas.

El impacto destructor del cataclismo sobre Haití se debió a la pobre calidad de las edificaciones, porque los terremotos al margen de su intensidad provocan daños directamente proporcionales a la calidad de la infraestructura, y eso nos debe  servir de lección para mejorar nuestras normas y evaluar la capacidad sísmica de nuestras edificaciones publicas desde el Palacio Nacional hasta la última escuelita.

La tragedia de Haití es la tragedia Dominicana y su impacto neto sobre nosotros dependerá  de la comunidad internacional y su voluntad política de aportar los recursos necesarios para contribuir a que de las cenizas del país más pobre del continente surjan las esperanzas, el progreso y el asentamiento de la democracia.