La UASD del pasado, del presente, y del futuro

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El artículo “El Gran Reto de la UASD: O se Reinventa o Perece” del catedrático universitario César Cuello, publicado en el periódico HOY en su edición correspondiente al 6 de marzo del año en curso, nos motivó a escribir esta serie de tres artículos para tratar de analizar el origen y evolución de la UASD y, sobre todo, de describir su progresiva adaptación al ámbito nacional e internacional; también, de exponer las características que, a nuestro humilde entender, debe de poseer la Universidad estatal de cara al siglo 21, muy a tono con lo que han expresado intelectuales y gestores universitarios destacados como Tirso Mejía Ricart, Edyberto Cabral Ramírez, Luis Yarzábal, Carlos Tünnermann, Carlos Zubillaga, y otros.
En su obra “La Transformación Universitaria en Víspera del Tercer Milenio,” publicada en Uruguay en 1996 por la Universidad de la República, Carlos Zubillaga expresa lo siguiente: “Puede pensarse en una transformación de la universidad que emerja del propio convencimiento de que es preciso perfeccionar, corregir, innovar, expandir, sometiendo todo a crítica, sin tabúes ni temores, ejerciendo plenamente la maravillosa aventura de pensar, ampliando los horizontes, reafirmando los principios, alimentando las utopías, comprometiendo las voluntades, y dinamizando el diálogo extra claustro”.
Quien esto escribe fue uno de los redactores del texto de la Ley 130-01 de Educación Superior, Ciencia y Tecnología. En el artículo 91 de ese Edicto se especifica qué porcentaje del Presupuesto Anual de Ingresos y Ley de Gastos Públicos será destinado a la Universidad Autónoma de Santo Domingo y a las universidades públicas. En el artículo 24 de esa misma Ley, se clasifican las instituciones de educación superior en tres categorías: Instituto Técnico Superior, Institutos Especializados de Estudios Superiores y Universidades.
En la actualidad, ¿cuántas universidades públicas existen en la República Dominicana? No existen varias como afirma el colega César Cuello en su artículo al cual nos referimos; sólo existen dos: la Universidad Autónoma de Santo Domingo y el Instituto Tecnológico del Cibao Oriental (ITECO); este último, recién elevado a la categoría de Universidad, después de haberse cumplido con los requisitos contemplados en la Ley 139-01 de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.
¿Cuántas universidades públicas existirán en República Dominicana de aquí a unos cuántos años? No lo sabemos. Nada impide que los gobiernos que se sucedan del 2016 en adelante funden cuantas universidades estatales consideran prudente y necesario.
La Pontificia, Real y Autónoma Universidad de Santo Domingo fue la primera Casa de Altos Estudios fundada en el continente americano por religiosos dominicos mediante la Bula In Apostolatum Culmine, expedida en Roma por el Papa Pablo III el 28 de octubre de 1538. Al igual que las demás instituciones hispanoamericanas de su género, le tocó desempeñar roles estelares en la evolución y desarrollo de nuestra nación. Orientada en una primera etapa de su historia a la formación del personal requerido por la burocracia colonial y eclesiástica, la Universidad Primada contribuyó en momentos precisos de su larga historia a la sustitución de las oligarquías republicanas y al ascenso político de las clases medias otras. Por ello, no nos cansamos de vociferar que la UASD y más vieja que la República,
La UASD se ha desempeñado al amparo de tres modelos de universidades: Universidad Colonial; Universidad Napoleónica; y el Modelo de Córdoba; este último es el que hoy nos rige aunque en vía de transformarse en otro modelo más acorde con los tiempos en que vivimos. Estos antecedentes a manera de introducción hacen que meditemos profundamente sobre el contenido, alcance y posterior repercusión y beneficio que puedan obtenerse de nuestras labores como catedráticos y gestores universitarios.