La unidad reformista

La democracia pluripartidista que vive la República Dominicana necesita de organizaciones políticas fuertes, unidas, sólidas, coherentes, capaces de ofertar soluciones reales, no demagógicas, al electorado a los fines de evitar el descrédito del mejor de los sistemas que conoce el mundo en la actualidad.

En ese marco de cosas, a pesar de entenderse que la pérdida de liderazgos de la categoría del que en vida ejercieron Joaquín Balaguer, José Francisco Peña Gómez y Juan Bosch, deja profundas huellas, y hasta crisis en los partidos que por décadas guiaron, se impone el desprendimiento y la visión de futuro de sus actuales actores, para evitar la erosión de dichas entidades partidistas.

Amable Aristy Castro, alto dirigente reformista, hablando esta semana con César Medina con Color Visión, planteaba la necesidad de que las partes en pugna dentro del PRSC dieran muestras de amor partidario y de deseos de unidad, flexibilizando sus posturas y pensando ante todo en la necesidad de que el partido concurra unido a los próximos comicios, para ser real opción de poder.

Y como Aristy Castro piensan las bases y la dirigencia del reformismo en todo el país, que ve en el partido que fundara el presidente Balaguer, una real opción para volver al mando, pero que se necesita de unidad y trabajo en conjunto para lograr la victoria ya que, divididos, no gana nadie.

Por más encono que exista entre los bandos en pugna, tiene que ser mayor la conciencia de que si se continúa por esos derroteros, no habrá nada qué buscar en el 2004 y que en tal lamentable caso, el PRSC jugaría un papel ridículo en los comicios. Pero, aún estamos a tiempo de deponer actitudes sectarias y radicales, hablar, conversar, negociar y reunificar al partido.

Eso así, si lo que se desea de corazón es que el PRSC retorne al poder para que continúe la obra de Balaguer, para que se vuelva al control de gasto público, para que se reactive la economía construyendo obras en beneficio del pueblo en todo el territorio nacional, para renunciar al endeudamiento externo y para que la clase media y los más pobres, recuperen las esperanzas perdidas.

Ahora, si cada bando lo que planea es negociar, a espaldas de los legítimos intereses de la agrupación, si un grupito de dirigentes, traicionando la memoria y el legado del líder y las aspiraciones de las bases reformistas opta por vender al mejor postor los símbolos y el prestigio reformistas, entonces a Dios que reparta suerte, pues no habría nada qué buscar en las elecciones venideras. Pero, la historia, juez inapelable de nuestros actos, juzgaría severamente esa traición.

Es tiempo aún de, mediante el método que sea más realista, unificar el PRSC, definir el rumbo, relanzar la campaña, atraer a los que se han distanciado, recorrer todos juntos, palmo a palmo, el territorio nacional, ofertando un programa de gobierno creíble, reproduciendo el discurso que la obra de Balaguer ofrece, para ganar en el 2004 y devolver la fe al pueblo en los destinos nacionales. El tiempo avanza, pongan por encima de todo el amor a la patria, la memoria del doctor Balaguer y las necesidades de nuestro pueblo.