LA UNIÓN EUROPEA CUMPLE SESENTA AÑOS

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Desde ayer 25 de marzo de 2017, la Unión Europea conmemora sesenta años desde la firma del Tratado de Roma, primer paso hacia una Europa Unida. Desde el nacimiento de las Comunidades Europeas en 1957, los ciudadanos de nuestros Estados Miembros han disfrutado de seis décadas de paz, prosperidad y seguridad sin precedentes. El contraste con la primera mitad del siglo XX no podría ser mayor. Dos guerras catastróficas en Europa entre 1914 y 1945 dejaron decenas de millones de muertos y un continente devastado, dividido y postrado. Para los países que habían estado durante mucho tiempo en guerra, la integración europea ha sido el proyecto de paz más exitoso de nuestra historia. Hemos transformado a Europa de un continente de guerra a un continente de paz y por ello recibimos el Premio Nobel de la Paz en el año 2012. En el año 1957 sólo doce de los actuales Estados miembros eran democracias. Hoy son democracias los veintiocho. Somos la mayor unión de democracias del mundo, representando casi un tercio de los países libres del planeta.
Pero estamos viviendo tiempos impredecibles y este sesenta aniversario del Tratado de Roma es una oportunidad no sólo de reafirmar nuestro compromiso con los valores y objetivos en los que se basa el proyecto europeo, sino también de dar pasos ambiciosos y concretos por una Europa mejor. Y queremos compartir este momento de celebración con nuestros amigos dominicanos ya que la República Dominicana es uno de los socios preferenciales de la Unión Europea.
El mundo atraviesa un período de gran incertidumbre: el equilibrio global de poder está cambiando y los fundamentos de un orden internacional basado en las reglas que simbolizan las Naciones Unidas son demasiado a menudo cuestionados. Creemos que la Unión Europea será una potencia cada vez más necesaria para preservar y fortalecer un orden internacional basado en reglas y normas por las siguientes razones y argumentos:
La Unión Europea, con sus quinientos millones de ciudadanos, es el mayor mercado mundial y el principal inversor extranjero en la mayor parte del mundo, representando el cuarenta por ciento de toda la inversión exterior. Aunque la crisis financiera internacional no haya terminado aún, hemos creado diez nuevos millones de nuevos puestos de trabajo en los tres últimos años. El euro es ya la segunda moneda de reserva internacional con casi 1.5 trillones de euros de reservas de los bancos centrales alrededor del planeta. Somos responsables de una cuarta parte del gasto mundial en investigación e innovación así como de un tercio de todos los registros de patentes. Científicos, economistas, autores, doctores y artistas de Europa han logrado el mayor número de premios Nobel de la historia por su contribución al desarrollo de la humanidad. Hoy casi siete millones de europeos trabajan en otro Estado miembro y, desde su creación en 1987, el programa Erasmus ha permitido a nueve millones de personas estudiar o formarse en un país distinto del suyo. La igualdad entre mujeres y hombres es uno de los valores que están en el fundamento de la Unión Europea pues ya el Tratado de Roma recogía el principio de “igual salario por igual trabajo”. Hoy se gradúan más mujeres que hombres de las universidades europeas y el diferencial salarial se ha ido reduciendo aunque aún sea del dieciséis por ciento, lo que nos motiva a seguir trabajando para que desaparezca.
Año tras año actuamos cada vez más unidos y con una sola voz en la escena mundial. Desempeñamos un papel clave, por ejemplo, en la eliminación de los obstáculos al comercio como miembro de la Organización Mundial del Comercio y concluyendo acuerdos comerciales bilaterales con muchos socios importantes alrededor del mundo. Como el EPA, nuestro Acuerdo de Asociación Económica con el Caribe, que desde que lo firmamos en el año 2008 ha permitido incrementar nuestros intercambios con la República Dominicana en más de un cincuenta por ciento superando ya los 2.800 millones de euros al año. Gracias al EPA, por ejemplo, la República Dominicana es hoy el mayor exportador de banano orgánico al mercado europeo. Otro ejemplo es el reciente Acuerdo económico y comercial con Canadá y los que queremos negociar este año con México, Mercosur o Chile. Estos acuerdos contribuyen al desarrollo y a la prosperidad de nuestros socios y han permitido a las empresas europeas prosperar y crear más de 30 millones de puestos de trabajo. Hoy, uno de cada cuatro puestos de trabajo en Europa depende directa o indirectamente de la inversión y del comercio exterior.
Invertimos más en cooperación al desarrollo y en ayuda humanitaria que el resto del mundo, ya que facilitamos más del cincuenta por ciento de toda la ayuda oficial al desarrollo y más del sesenta por ciento de toda la ayuda humanitaria. La Unión Europea es también cada vez más activa como proveedor mundial de seguridad, siendo el mayor contribuyente para las operaciones de paz de las Naciones Unidas.
Queremos que la Unión Europea sea una potencia cada vez más fuerte y fiable basada en valores universales y dispuesta a trabajar por un mundo en paz cada vez más próspero, fomentando el desarrollo sostenible y la reducción de las desigualdades internacionales.
Por ello defendemos el multilateralismo, los derechos humanos y la cooperación internacional. Apoyamos el desarrollo sostenible, las sociedades inclusivas y la lucha contra todas las desigualdades, ya sea en salud, en educación, en democracia o en derechos humanos. Para nosotros, esto no es únicamente solidaridad o caridad: es también una inversión inteligente en nuestra propia seguridad y prosperidad.
Ya hemos mencionado que la Unión Europea es el mayor donante del mundo de ayuda al desarrollo. Hemos sido fundamentales en la planificación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, que ya estamos aplicando, así como trabajamos para actualizar el Consenso Europeo sobre la Política de Desarrollo. Nuestra ayuda se destina a alrededor de ciento cincuenta países en el mundo y se centra cada vez más en los lugares más pobres y en las personas más vulnerables y desfavorecidas. En la República Dominicana hemos celebrado hace dos años los veinticinco años de cooperación con la Unión Europea. Han sido más de mil millones de euros (cincuenta mil millones de pesos dominicanos) las subvenciones no reembolsables facilitadas durante esos años a numerosos sectores de la sociedad y de la economía dominicanas a los que se han sumado más de cuatrocientos millones de euros en préstamos, fundamentalmente para microcréditos, del Banco Europeo de Inversiones que tiene en Santo Domingo su oficina regional para el Caribe. Y todo ello sin contar las importantes ayudas y préstamos que han dado directamente sus Estados miembros.
Promovemos la mejora constante de las normas internacionales, normas y reglas que protejan a las personas contra el abuso y la corrupción, normas que amplíen los derechos y mejoren los estándares. Es gracias a nuestro compromiso – el de la Unión y el de sus Estados Miembros – que la comunidad internacional ha establecido acuerdos innovadores como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático o el Programa de Acción de Addis Abeba sobre la Financiación para el Desarrollo.
En un mundo cada vez más impredecible e inestable, la Unión Europea tendrá un papel aún más importante que desempeñar. Porque un entorno internacional más frágil exige un mayor compromiso, no una reducción del mismo. La respuesta no puede ser el levantamiento de barreras o la construcción de muros, como sabemos bien los europeos ya que son muy pocos los que quieren volver a los años oscuros del llamado “telón de acero”. El proteccionismo y el aislacionismo no harán grande a ningún país. Harán que todos perdamos. Por ello, la Unión Europea seguirá apoyando y ayudando a las Naciones Unidas: nuestra cooperación con la ONU abarca desde las misiones de paz, los esfuerzos diplomáticos o la lucha contra el hambre hasta los derechos humanos o la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado.
La Unión Europea también está dispuesta a ayudar a las personas afectadas por desastres naturales (que están aumentando con el cambio climático) o por desastres provocados por el hombre (lamentablemente los más frecuentes). Las crisis humanitarias continúan teniendo un fuerte impacto internacional. En 2016 la Unión Europea destinó más de mil quinientos millones de euros a alimentos, refugios, protección y atención sanitaria a ciento veinte millones de personas en más de ochenta países. Desde el inicio del conflicto sirio en 2011 los europeos hemos sido los mayores donantes de ayuda humanitaria para atender a millones de hombres, mujeres y niños desplazados por el conflicto. Cualquier país del mundo puede pedir ayuda al mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea en el que participan todos sus Estados miembros. Desde su lanzamiento en el año 2001, este mecanismo ha intervenido en algunos de los desastres más devastadores del mundo, como el terremoto de Haití del 2010, el triple desastre en Japón, las inundaciones en Serbia y Bosnia y Herzegovina, el brote de Ébola, el conflicto en Ucrania, el terremoto en Nepal o la crisis de refugiados en Europa.
Independientemente de los acontecimientos que puedan producirse en el futuro, una cosa es segura: la Unión Europea seguirá poniendo en el centro de su Política Exterior y de Seguridad Común la promoción de la paz y de la seguridad internacionales, la cooperación al desarrollo, los derechos humanos, el estado de derecho y la respuesta solidaria a las crisis humanitarias. Creemos que el sesenta aniversario de la firma del Tratado de Roma es una excelente ocasión para recordar y reiterar este firme compromiso. Y queremos celebrar nuestro sesenta cumpleaños con nuestras amigas y amigos de la República Dominicana, para seguir trabajando juntos con energías renovadas por un mundo mejor basado en normas internacionales que aseguren a las generaciones venideras muchos años de paz, estabilidad y prosperidad.

*Participaron en la redacción de este texto: Alberto Navarro, embajador de la Unión Europea en Santo Domingo; Jaime Lacadena, embajador del Reino de España; Sabine Bloch, embajadora de Alemania; José Gómez, embajador de Francia; Chris Campbell, embajador del Reino Unido; Robert de Leeuw, embajador del Reino de los Países Bajos; y Livio Spadavecchia, encargado de negocios de Italia.