La utilidad  del color  dorado en la decoración del hogar

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Quién dijo que la crisis es gris? Al igual que las ventas de barras de labios de marca se disparan en tiempos de escasez como “capricho asequible”, también la decoración reclama sus pequeñas dosis de lujo para afrontar épocas de economía austera.

Sin duda, el dorado es, junto con el rojo y el verde, el color navideño por antonomasia y bien conjugado, no tiene por qué rezumar un exceso de opulencia. Unos toques de dorado pueden lograr la transformación de estancia que no dice nada en un entorno  acogedor y hogareño, que invita.

Además, en los meses del año en los que gozamos de menos luz solar, el uso del dorado es un acierto por la hermosa manera en que refleja la luz y por el brillo cálido que irradia.

Si se pregunta cómo introducir este tono metálico en su esquema decorativo, la respuesta lógica es que empiece con pequeños toques.

Un espejo de marco dorado en el recibidor o en una zona estrecha o mal iluminada añadirá  luz y multiplicará visualmente el espacio. Tampoco descarte esta idea si le horrorizan el barroquismo o el exceso, ya que hay centenares de modelos para elegir, y eso incluye diseños sencillos y con diferentes grados de brillo. También puede animar una pared, en especial de zonas comunes ,como el salón o el comedor, con una composición de espejos de diferentes tamaños que tengan  el dorado como elemento común. Para mantener a raya el presupuesto, la pintura dorada en aerosol será su mejor aliada.

Otra opción es aplicar el dorado a los marcos de fotos. Puede agrupar varios portarretratos de diseño diferente que tenga diseminados por su hogar y utilizar de nuevo pintura en spray para unificarlos en un hermoso despliegue sobre una mesa de esquina o una consola. ¿Más ideas para emplear el dorado con discreción? Una lámpara de lectura o de techo, unas velas, maceteros, porta-velas o quizá unos cojines bordados que hagan aún más apetecible arrellanarse en el sillón con un buen libro y bajo una manta en tonos tierra o beige, colores que convergen con el oro en un matrimonio perfecto.

Las alfombras son otro componente indispensable para impregnar de calidez una decoración invernal, y es posible encontrar preciosos modelos con el dorado como componente principal de sus tramas.

Eso sí, en este caso la inversión puede ser considerable, pero una alfombra es un elemento intemporal y acabará convirtiéndose en una de tus posesiones más entrañables: su despliegue durante el otoño marcará la llegada del frío a tu hogar.

La mesa es, sin duda, terreno abonado para el color oro. Las vajillas decoradas en este tono son un clásico perfecto.

Las claves

1.   De complementos

En muebles, espejos, accesorios e incluso aparatos tecnológicos o electrodomésticos, nada escapa al rey de los metales preciosos.

2.  Intemporalidad

Por su riqueza y por la calidez que transmite, es una apuesta segura para la decoración en los meses más fríos.