La “verdadera” historia del descubrimiento

WENCESLAO TRONCOSO SÁNCHEZ
Este relato fue obra de alguien hace muchos años, por lo cual su contenido no procede de la paternidad del autor de esta reseña. Veamos, ahora, en  pocas líneas, lo ocurrido el 12 de octubre de 1492, según aquel “historiador”. Dice así: Al amanecer de aquel extraordinario día se acercaba a las arenosas costas de una parte del mundo, hasta entonces ignorada, un bote impulsado por los remos de algunos de los tripulantes mientras los demás pasajeros contemplaban, perplejos, una variada clase de árboles y otras especies vegetales antes nunca vistas.

Desde la playa una avalancha de curiosos iba en aumento, hasta parecer alguien con todo el porte del personaje más importante del conjunto humano entre quienes, además figuraban asistentes femeninas, ataviadas ellas solo con ramitas destinadas a no dejar al desnudo sus atractivas humanidades en su totalidad.

Al ver, con mirada maliciosa e inquietante tan singular y grata sorpresa, un expedicionario gritó: “¡Santa María, qué pinta tiene la niña!”.

El indiscutible jefe de los navegantes saltó del bote y con sus vestimentas mojadas por el efecto de las olas que morían al caer en la playa, se acercó al jefe local y le preguntó: “¿Quiénes son ustedes?” El caudillo, en orgulloso tono, respondió: “Nosotros somos los indios; pero, quién es usted?”

A esa pregunta el aludido respondió: “Yo soy Cristóbal Colón”.

Al oír aquel nombre el caballero indio se puso de frente a quienes le acompañaban, y con voz de hombre de poder le manifestó a los demás: “No cabe dudas, estamos descubiertos!”.

Esa es, según lo aseguró el autor del cuento, “La verdadera historia del descubrimiento del Nuevo Mundo”.