La verticalización eléctrica: del monopolio público al privado

La crisis del sistema eléctrico empeora cada día, y con el incremento en duración y frecuencia de los apagones, aumenta la desesperación de los dominicanos, obligados a desviar parte del ya exhausto presupuesto para destinarla a buscar soluciones personales a la situación.

En tanto, economistas, empresarios y expertos en el sector energético sugieren soluciones que, según quienes las aportan, son ideas que pueden solucionar el problema o ayudar a atenuarlo.

Es este el caso de la verticalización del sector. Es un término que ha sido mencionado con cierta frecuencia en los últimos meses. Y es que algunos entienden que en esta modalidad puede encontrarse una salida al deteriorado sistema eléctrico dominicano.

Para otros, sin embargo, la verticalización puede ser un remedio peor que la enfermedad, que de aplicarse puede originar un monopolio difícil de controlar.

Antonio Almonte Reynoso, director de la Comisión Nacional de Energía, es un conocedor con ideas muy claras sobre la integración vertical y sobre la desintegración vertical del sistema.

Entiende que las soluciones a las demandas eléctricas de cada país deben solucionarse según las características de cada nación, sin imponerles modelos foráneos procedentes de realidades distintas.

En el caso de la integración vertical privada entiende que solo funcionaría exitosamente si se cuenta con un sólido marco institucional que garantice una supervisión eficiente y solidez moral en el ente regulador.

El poder económico de una empresa que maneja el sistema, desde la generación a la distribución, transmisión y comercialización es muy grande, y tiende a tratar de ganar para sí a la supervisión, por lo que resultaría peligrosa sin un marco institucional adecuado.

En algunos países ha funcionado con eficiencia el modelo de integración vertical pública, como en el caso de Francia y México, y en otros ha sido un desastre. Cada país tiene características diferentes y, por tanto, amerita de soluciones y modelos acordes con estas peculiaridades.

Almonte Reynoso, explica, ante la inquietud de Economía y Negocios, qué es y cuáles son las características de la integración vertical:

[b]¿En qué consiste la verticalización del sector eléctrico?[/b]

La verticalización del sector eléctrico significa que las actividades principales del sector, es decir, la generación o producción, la transmisión o transporte, la distribución y la comercialización (facturación y cobro) son realizadas por una misma empresa o holding empresarial constituyendo así un monopolio completo de dicho servicio.

Vale aclarar que esa integración vertical puede existir en diferentes formas y niveles, por ejemplo:

(a) la “integración total” si no existe ninguna diferenciación ni contable ni jurídica entre las etapas.

(b) Puede existir una integración vertical solo en términos de propiedad, puesto que por disposiciones de la ley y el organismo regulador puede suceder que se obligue a que cada etapa de la industria tenga contabilidad separada de las demás.

En muchos casos esto incluye la creación de una gerencia y estatus jurídicos independientes, aún cuando repito los dueños sean los mismos. El propósito de esta separación es evitar el traspaso de costos entre etapas diferentes de la industria y promover prácticas anticompetitivas.

(c) Se da también la integración parcial puesto que en algunos casos se produce la integración solo de la transmisión y la distribución y en otros casos la integración de la generación y la distribución.

¿Cuáles son los beneficios de este sistema?

La empresa se beneficia de la economía de escala y de la economía de ámbito que le da su condición de monopolio.

Quiere decir que una empresa eléctrica dueña y operadora de todas las etapas tiene garantizada el monopolio de toda una región de consumidores y además puede optimizar su producción en todas las etapas y obtener márgenes de utilidades de cada actividad. Su fuerte posición le permite impedir la entrada de competidores y además si la regulación es débil puede manipular e inflar datos de costos y, finalmente, las tarifas.

La economía de ámbito implica que una generadora que posea redes de transporte y distribución tiene mayor alcance y facilidad para ampliar su cartera de clientes o concertar nuevos contratos con clientes. Un beneficio general posible de la integración vertical es el de un servicio estable y de una empresa en mejor posición para nuevas inversiones.

[b]¿Cuáles son las desventajas?[/b]

La integración vertical facilita prácticas monopolísticas de la empresa; si por ejemplo una empresa generadora propietaria de redes de transmisión y de distribución no le permite, vía mecanismos variados, el trasporte de energía de otra generadora en competencia.

De ese modo la sociedad no podrá beneficiarse de la posibilidad de competencia en el sector generación.

Para lograr su propósito la empresa integrada puede aducir muchas razones, tales como problemas técnicos en las líneas o en el nivel de despacho. Típicamente estos trucos son difíciles de establecer y evitar para el regulador.

La empresa verticalmente integrada tiene un gran poder y facilidad para influenciar las decisiones del regulador, se conoce como “captura del regulador”. Al final las empresas integradas de un servicio público imprescindible como la electricidad termina ofreciendo un servicio a precio, no de mercado o competitivo, sino un precio de monopolio.

En sociedades con cerca de 20% de población sin conexión normal al servicio eléctrico, hacer depender la expansión del servicio, hacer una cobertura mayor que dependan solo de los mecanismos de mercado o de decisiones de inversión de una empresa privada es altamente riesgoso.

La practica generalidad del servicio eléctrico en el mundo obedece a un esquema de desintegración vertical, sea con empresas con propietarios privados en cada nivel o con un solo propietario, pero con organización y contabilidad separada en cada etapa.