La victoria de Obama y la República Dominicana

La victoria de Barack Obama no sólo es inédita por llevar un negro a la Casa Blanca por primera vez, sino por presentar al nuevo presidente dos tareas extraordinarias: restablecer la credibilidad de los valores democráticos norteamericanos –puestos en cuestión por lo acontecido en las cárceles de Guantánamo y Abu Ghraib- y llevar a los Estados Unidos, el mayor emisor de dióxido de carbono, a asumir como un problema real y urgente el cambio climático que afecta de manera cada vez más evidente al planeta.

Sin embargo, de manera más inmediata y directa, las políticas que defina la administración Obama en tres aéreas podrían plantearle a la República Dominicana retos importantes. La primera tiene que ver con los acuerdos de libre comercio. El inquilino-en-espera de la Casa Blanca ha planteado que dichos acuerdos deben ser reconsiderados en lo tocante a las condiciones laborales.

Es de larga data la queja de los sindicatos norteamericanos sobre lo desfavorable que resulta para un obrero de los EU competir con trabajadores de otros países donde las condiciones laborales son cuestionables. Aparte de haber hecho de esto un tema de campaña, creemos que hay otra razón por la cual Obama tratará de presentar logros en este tema. En el segmento de la población compuesta por trabajadores blancos sin educación universitaria, Obama perdió por 18 puntos porcentuales.

A lo anterior debemos agregar que, aunque se ha evitado confirmarlo de manera pública, se da casi por sentado que Hillary Clinton será la próxima Secretaria de Estado.

Hillary se opuso al DR-CAFTA y con respecto a las condiciones laborales en los acuerdos de libre comercio sostuvo en la campaña una posición similar a la de Obama.

La segunda tiene que ver con la política que la administración Obama defina hacia los gobiernos latinoamericanos controlados por lo que algunos neoconservadores de la región han llamado la “izquierda dura”, dentro de la cual figura de manera prominente el gobierno venezolano de Chávez. El apoyo de Venezuela ha sido crucial para el mantenimiento de la estabilidad macro en nuestro país. El financiamiento que vía Petrocaribe recibimos de Chávez fue vital para el éxito del programa Stand-By que ejecutamos con el FMI.

Presiones de Washington para que introduzcamos cambios en nuestra relación con Chávez nos pondría en una situación complicada. Por fortuna, hay indicaciones recientes de parte del entorno de Obama de que quizás no se adoptará hacia Chávez la línea menos conveniente para nosotros.

Cuba continuará tratándose como un caso aparte y al parecer se pretende empezar donde quedó el último gobierno de Clinton, a fin de avanzar hacia un mejoramiento de las relaciones con La Habana. Esto plantea que dentro de tres a cinco años el turismo dominicano pueda estar enfrentando a un competidor fuerte.

Por último, el tema haitiano. Están dadas las condiciones para que el Caucus Negro juegue un rol importante en la definición de la política de Washington hacia Haití. De ser así, las probabilidades de que la política que se adopte genere dificultades para nosotros son elevadas. La situación se puede complicar más si se confirma lo que se ha comentado en círculos cercanos a Obama: que el próximo Asesor sobre seguridad Nacional será una persona del círculo de la familia Kennedy. Los Kennedy –quienes jugaron un papel muy importante en la elección de Obama- tienen con respecto al tema haitiano una postura que no es favorable para nosotros.