La vigilancia ciudadana garantiza la libertad

Opinion 1

De los tiempos de la década de 1950 nos acordamos que en esas luchas contra el comunismo se repetía, hasta la saciedad, que la vigilancia era el precio de la libertad. Y así crecimos hasta llegar a la etapa del mundo cibernético donde la intercomunicación entre los seres del planeta es al instante. Nada puede ocultarse al escrutinio humano.
Todos los sucesos mundiales están al alcance de quienes disfrutan del modernismo de las computadoras. Pueden navegar a su gusto por todo el planeta y todos los temas. Así mismo introducirse en el mundo de las noticias y estar al tanto de lo que ocurre, no solo en algún rincón del país, sino a nivel mundial.
De ahí que el intento de trasladar a un dirigente sindical del sector de los camiones fue advertido casi de inmediato. Esto generó una lluvia de twitter para frenar esa acción de las autoridades carcelarias. Estas acudieron a la excusa de un traslado, para que en mejores condiciones, poder examinar al recluso, autor de un crimen repudiado por el país.
Esa acción de la autoridades carcelarias y de las judiciales, que dieron su anuencia para luego echar para atrás, se vio influenciada por la fuerza que tienen esos dirigentes sindicales en el sector de transporte pesado. De seguro buscaban intentar más luego tratar de hacer más llevadero un justo castigo. O una libertad disfrazada para pagos de favores políticos con el gobierno. Este señor se creía con derecho a desafiar impunemente al país. En consecuencia a toda la ciudadanía. Al estar de nuevo encarcelado, fueron derribadas sus pretensiones de verse en una cárcel de mínima seguridad.
Todos, por los medios sociales de comunicación instantánea, demostraron su fuerza y penetración para evitar el desafuero judicial que ya se sospechaba lo peor. La procuradora fiscal del Distrito Nacional dio muestra de su valor y responsabilidad al denunciar enérgicamente el intento de desafuero. Obligó a otras autoridades judiciales a alinearse con la decisión de mantener al reo encarcelado en la cárcel de la Cucuma en La Romana.
Los reos de importancia acusados de hechos delictivos son raros que ingresen a las cárceles por mucho tiempo. Al menos que por razones políticas se les quiera castigar y se echa a un lado sus servicios. En el caso de la OISOE tuvo que producirse una reacción popular para hacerle ver al gobierno que los tiempos de la impunidad estaban descartados. Sin embargo el dedo de la justicia se tornó artrítico y no se señaló a ejecutivos superiores del organismo, que aun cuando fueron destituidos de sus cargos, no se prosiguió en profundizar las investigaciones.
En INAPA es otro gallo que canta. Parece que se quiere llegar a profundizar la cantidad tan abultada de contratos de construcción y reparación de acueductos sin concurso. Tales contratos, en una carrera loca de firmas, se adjudicaron de grado a grado a cuenta de una emergencia nacional en un solo día. El monto total superó los mil y tantos millones de pesos. Fue una carrera loca para firmar los contratos para entregar de inmediato el avance y que se comenzara trabajar de una vez evitando que alguien diera el chivatazo tal como hizo Nuria en su excelente programa semanal de denuncias viscerales de cómo marcha la corrupción gubernamental en el país. En su programa Nuria dio a conocer en detalles las maniobras que se hicieron para repartirse una considerable suma de dinero en perjuicio del Estado.
El sector honesto del gobierno debe estar muy satisfecho del alcance de los medios sociales que tanta ayuda le proporciona por las denuncias de hechos tan reprochables. Estos hablan muy mal del país tal como fue la denuncia del pasado lunes 7 donde la organización Poliplat calificó al país entre los menos transparentes del continente junto a Venezuela y Guatemala. Fueron pésimas calificaciones muy distinto al caso de Chile y Uruguay.
Ya la ciudadanía está dispuesta a hacer uso de los medios que nos brindan los celulares inteligentes para dar a conocer a la ciudadanía hechos reprochables en la administración pública. Es que muchos medios de comunicación rehúyen darle cabida a tales acontecimientos que afectarían sus ingresos. Al no darle cabida en sus páginas es que el principal anunciante del país es el gobierno. Este sostiene una millonaria promoción de todo lo que hace del cual se benefician todos los medios. Es una obra de saturación para que no haya cabida para el disenso. Pero las redes sociales que hasta ahora no pueden ser amordazadas permiten que se confirme que la vigilancia permanente garantiza la libertad.