La violencia de la economía del mercado mundial

La globalización del mercado es un hecho. Esta corriente apoyada en la racionalidad y en la utilidad de los innegables avances tecno-científicos, que sustenta y lo visualiza todo como objeto de transformación, con mira a la producción de bienes y servicios.

Esta mentalidad, como los vientos huracanados, ha creado una lógica violenta, una lógica de fuerza, que avanza hacia su objetivo (dominio del mercado mundial), sin importarles las consecuencias negativas, para las economías pequeñas y pobres como las nuestras.

Esa economía de mercado, creada y fortalecida por los grandes capitales de los países desarrollados, comenzó a implementar la política económica de las Tres Des: a) La Desprotección de la economía nacional, vía la apertura comercial y financiera a la competencia internacional; b) Desestatización, vía la privatización de las empresas públicas; c) Desregulación de la economía vía la liberación de los mercados internos.

Una vez aplicada esa receta de la política económica de las Tres Des, no tomó mucho tiempo en comenzar a sentirse los efectos económicos negativos que hoy padecen nuestros pueblos. Se dejó al mercado la solución de todos los problemas del crecimiento, del empleo y de la estabilidad macroeconómica. Repito, los resultados negativos están ahí. Tenemos a un Estado incapaz de enfrentar con éxito el problema de los continuos aumentos en la prima del dólar; un Estado incapaz de regular los precios de los bienes y servicios, que son impuestos por la lógica del Libre Mercado.

No nos cabe la menor duda de que esta lógica del Libre Mercado, provoca una violencia, una distorsión en el orden económico de estos países medianos y pequeños, que de no detenernos a reflexionar seriamente, esto terminaría en un caos social.

Hay que volver a ver al hombre como el centro y propósito del desarrollo. Ha sido un craso error el decidir organizar tanto al Estado como a la familia en torno al Mercado. Hay que buscar nuevas alternativas, donde se pueda integrar las tres esferas básicas, que innegablemente existen. Esas esferas lo son la economía (mercado), la política (Estado) y el mundo internacional (la globalización).

En el orden local, tanto el Estado, la familia, como el mercado, están siendo víctima de la violencia económica, que genera esta política del Libre Mercado. De seguirse con este modelo, todos estamos llamados a desaparecer. A esa economía abierta, no les importa, cuánto cuesta un pan, un huevo y/o una libra de arroz. Hoy por hoy, la familia dominicana, por poner un ejemplo, no resiste esta escala alcista de los precios de todos los bienes y servicios que demanda. De ahí el apoyo contundente que la población le dio a la huelga que se realizó los días 28 y 29 de enero.

Esa alta inflación, que acaba con la economía, sobre todo de la clase media y de los pobres, que ha creado un escenario de turbulencia e inestabilidad en los precios, pero también en la inversión, demanda de las autoridades la pronta intervención con medidas que generen un horizonte de estabilidad, de confianza y de certidumbre.