La violencia se cobra 30 muertos en Afganistán

Kabul, (AFP) – Treinta personas personas, 14 de ellas rebeldes, murieron en las últimas 48 horas en una serie de acciones violentas en todo Afganistán, informaron el sábado fuentes oficiales y militares.

Los insurgentes murieron en dos operaciones de las fuerzas de seguridad afganas y de la coalición internacional en el sur y el oeste del país, anunció el sábado la coalición.

La primera operación tuvo lugar el jueves en un distrito de la provincia de Helmand, un bastión de los talibanes en el sur afgano.

Los insurgentes atacaron a una patrulla afgana e internacional que respondió al fuego y mató diez rebeldes, según un comunicado de la coalición que dio también cuenta de un soldado afgano herido.

La segunda operación tuvo lugar el viernes y en ella comandos afganos e internacionales fueron atacados cuando registraban viviendas de un pueblo de la provincia de Fatah (oeste), matando a cuatro insurgentes.

El ejército estadounidense investiga la muerte de un civil, el viernes, cuando una patrulla disparó contra un vehículo que desoyó la orden de detenerse en la provincia de Jost (este).

En Jost, cerca de la frontera con Pakistán, dos civiles murieron y 15 resultaron heridos en un atentado con coche bomba el sábado en un mercado, señaló el coronel Mohammed Yaqob, responsable de los servicios de información locales.

Un atentado en la provincia de Parwan, noroeste de Kabul, mató a ocho personas e hirió a 62, cuando desconocidos lanzaron granadas contra los participantes en una boda, el viernes por la noche, anunció el jefe de la policía local, Jalilulá Ziae.

En la provincia de Ghazni, tres policías fallecieron por la explosión de una bomba al paso de su vehículo, según un portavoz local.

En un distrito de la provincia de Kunar (este), se descubrió el sábado el cadáver acribillado a balazos de Ghais Hakmal, gobernador del distrito de Marawara, secuestrado hace tres meses por los talibanes, que reivindicaron esa muerte.

Los talibanes lanzaron una sangrienta insurrección tras ser expulsados del poder a finales de 2001 por una coalición internacional encabezada por Estados Unidos.

La violencia en Afganistán se duplicó desde hace unos dos años pese a la presencia de unos 70.000 soldados de la fuerza de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de la coalición bajo mando estadounidense.