La ansiedad es una enfermedad
que afecta la calidad de vida

http://hoy.com.do/image/article/139/460x390/0/AA46B0F7-69AB-400E-8FD2-5E300A3227D2.jpeg

¿Siente usted angustia, sudor, aceleración del pulso y muchos nervios? Si esta es su reacción frente a situaciones imprevistas o nuevas (un frenazo brusco, un ruido intempestivo, una primera cita, un trabajo que realizar, un examen que aprobar o una decisión que tomar…), tranquilo, está utilizando uno de los mecanismos naturales que tiene el organismo: se llama ansiedad y la tiene todo el mundo.

 Ésta se activa cada vez que existe una situación que el organismo traduce como una amenaza, por lo que enciende “la luz de alerta”.

Según la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS), esta emoción es una forma de adaptación “que surge cuando el organismo de  una persona percibe una amenaza con posibles consecuencias negativas, obligándolo a estar atento”.

 ¿Normal o anormal? La ansiedad es una respuesta natural del organismo; sin embargo, si  es desproporcionada  y excesivamente frecuente ante peligros que son irreales, debe tener cuidado, pues se trata de una ansiedad anormal. Estos casos son definidos como “Trastornos de la ansiedad”, y cuando ocurren la persona se bloquea, exacerba los síntomas y se siente indefensa. De este renglón se pueden desprender dos tipos de ansiedad: una positiva, que el organismo aprovecha para resolver peligros reales, y otra negativa, que inmoviliza y responde a miedos que sólo están en la imaginación.

Así se reconoce.  Según la Clínica de la Ansiedad de Barcelona, especializada en este  trastorno, los síntomas de la ansiedad son muy variados y afectan casi todos los sistemas vitales (nervioso, circulatorio, respiratorio, digestivo, locomotor y a los sentidos).

  Pero para realizar un mejor diagnóstico sus síntomas se puede clasificar en físicos, tales como taquicardia, palpitaciones, opresión en el pecho, falta de aire, temblores, sudoración, vómitos, insomnio, hormigueo y nudos en el estómago o en la garganta.

 Mientras que los síntomas psicológicos son inquietud, agobio, sensación de amenaza, ganas de huir, inseguridad  y mucha incertidumbre.

Respecto a los conductuales, éstos conllevan estado de alerta e hipervigilancia, bloqueos, torpeza o dificultad para actuar, impulsividad e inquietud motora.

 Sobre los intelectuales, éstos se manifiestan en dificultades de atención y concentración, falta de memoria y el aumento de los despistes.

Tiene cura

Tratamiento

Para curar la ansiedad, además de fuerza de voluntad, se requiere acudir a un profesional y someterse a un tratamiento.  Hay terapias farmacológicas que son útiles en el tratamiento. Dentro de éstas se destacan los ansiolíticos, unos medicamentos que rápidamente reducen los síntomas de ansiedad.