Lagos rinde cuentas; estallan protestas

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SANTIAGO DE CHILE (EFE).- El presidente chileno, Ricardo Lagos, presentó ayer el último informe de su mandato, en una jornada ensombrecida por la tragedia de los soldados muertos y protestas de trabajadores y estudiantes contra políticas gubernamentales.

Lagos, cuyo mandato finaliza en marzo de 2006, sintetizó durante una hora y media ante el pleno del Congreso, en el puerto de Valparaíso, los logros de su gobierno e hizo algunos anuncios sobre empleo, energía y educación, además de hacer una firme defensa de la democracia.

“No existen dictaduras progresistas, no hay progreso sin democracia”, subrayó Lagos, cuyo discurso fue precedido de un minuto de silencio en homenaje a los soldados muertos o que permanecen desaparecidos en el sector del Volcán Antuco, en el sur del país.

“Nuestras almas y nuestros corazones están hoy en Antuco”, fueron las primeras palabras de Lagos, que decretó duelo nacional de tres días a causa de la tragedia que afectó al regimiento número 17, con sede en Los Angeles, a 500 kilómetros de Santiago.

Según las últimas cifras proporcionadas por el Ejército, 16 reclutas murieron y otros 29 permanecen desaparecidos desde el pasado miércoles, cuando una ventisca de nieve sorprendió a un batallón que bajaba de la Cordillera de Los Andes, tras cumplir un período de instrucción.

El comandante del Ejército, Juan Emilio Cheyre, dirige personalmente las tareas de búsqueda y rescate, con escasas esperanzas de encontrarlos vivos, según admitió ante los periodistas.

Lagos, una vez concluida su intervención en el Congreso y el homenaje al Día de las Glorias Navales, que se celebra hoy, viajó a la zona del desastre, considerado el peor que ha afectado al Ejército en tiempos de paz.

“Creo que la tragedia tiene que servirnos, como en otros momentos de nuestra historia, en que nos sobreponemos y somos capaces de tomar un camino y una conducta, como una enseñanza para construir un Chile mejor”, dijo Lagos.

Mientras presentaba su informe, el gobernante fue increpado desde la tribuna por un dirigente universitario, que rechazó una ley de financiación de la educación superior recientemente aprobada y demandó “un arancel diferenciado” para los estudiantes.

Dicha ley ha sido la bandera de lucha de los universitarios, que se encuentran en huelga desde hace varios días y que hoy protestaron junto a trabajadores también en Valparaíso, donde unos 50 manifestantes fueron detenidos tras chocar con la policía.

Mientras el dirigente universitario era sacado de la tribuna por la policía, Lagos lamentó que los jóvenes de Chile salgan a protestar porque “hay una ley que quiere ayudar a los jóvenes que van a otros establecimientos de la educación superior”.

La controvertida ley establece la extensión del crédito universitario a los alumnos de universidades privadas, excluidos hasta ahora del sistema.

“La educación chilena superior ha cambiado de rostro. De 200.000 jóvenes en 1990, hay 600.000 jóvenes hoy día. Mi mayor orgullo es que de cada 100 jóvenes universitarios, diez pertenecen a la primera generación de su familia que llega a la universidad”, enfatizó el mandatario socialista.

Lagos también anunció medidas para paliar alzas de la luz y el alto precio de petróleo, entre ellas un subsidio a las cuentas de electricidad de 1,4 millones de hogares, lo que equivale, dijo, a seis millones de chilenos.

También anunció un sistema para estabilizar los precios internos de los combustibles a un máximo de 55 dólares por barril, independientemente de su evolución, hasta marzo de 2006.

Estas medidas se suman a un bono de 16.000 pesos (30 dólares) a 2,2 millones de familias para compensar las alzas del transporte público provocadas por las subidas del crudo.

En materia de empleo, se comprometió a crear 125.000 puestos de trabajo con apoyo fiscal, para paliar el desempleo, que afecta a 500.900 personas, o el 7,9 por ciento de la población, y es considerado por los expertos el talón de Aquiles de la economía chilena.

Destacó además la situación internacional del país, sustentada en una amplia apertura comercial y desde el podio aplaudió a su ministro del Interior, José Miguel Insulza, recientemente elegido nuevo secretario general de la OEA.

Ricardo Lagos, al reseñar los logros de su gobierno, hizo hincapié en el legado de los presidentes Patricio Aylwin (1990-1994) y Eduardo Frei Ruiz Tagle (1994-2000) y los presentó como conquistas de la democracia restaurada por el país en 1990.

“Chile es hoy país de libres, nunca más país de opresión”, subrayó Lagos, que fue interrumpido treinta veces por aplausos que, al término de su discurso de prolongaron por cuatro minutos, lo que le emocionó visiblemente.

Por tratarse de la última cuenta de Lagos, estuvieron presentes, como invitados, los candidatos presidenciales Michelle Bachelet y Soledad Alvear, de la coalición oficialista, y Joaquín Lavín y Sebastián Piñera, de la oposición derechista.