#LaPlumaCoherente. ¿Qué nos hablen bonito o qué nos resuelvan bonito?

Aristides Marte

En lo que describimos como nuestra cuarta República, periodo que inicia en el año 1966 donde hemos tenido la cantidad de siete presidentes en 53 años: Joaquín Balaguer, Antonio Guzmán, Jacobo Majluta, Salvador Jorge Blanco, Leonel Fernández, Hipólito Mejía y Danilo Medina, actualmente en el cargo.

De estos siete, tres de ellos, hablaban bonito, pero que su accionar no era tan bonito, Balaguer, Jorge Blanco y Fernández. Por otro lado, tres que no hablaban bonito, pero resolvían con hechos, Antonio Guzmán, Majluta (aunque este solo estuvo como presidente por varios meses), y Danilo Medina, actualmente en el cargo. Por último, uno de ellos que entendió que la presidencia era una chercha, Hipólito Mejía.

En principios de nuestra cuarta República, el nivel de conocimiento y empoderamiento de nuestra sociedad era muy bajo y como consecuencia de eso, los que lograban alcanzar niveles de educación muy por encima de lo que la sociedad de ese entonces tenía, eran vistos como los indispensables para ser quienes dirigieran los destinos de nuestro pueblo. Todo aquel que se mostrare con un nivel de conocimientos muy alto y no los pusiera en favor de quienes gobernaban, se convertía en una amenaza para los que manejaban el poder, por eso, los 22 años de Balaguer.

A partir de la caída del muro de Berlín en 1989, el mundo se dio apertura a la era del conocimiento, donde la rivalidad y la competencias ya no se realizarían con invasiones a países extranjeros, armas y demás, sino, que la nueva competencia radica en quién inventa más, quién desarrolla mejores proyectos de tecnología, quién podría presentar los mejores avances en conocimiento como nación, y esto tuvo un repunte a comienzo del año 2000 cuando las TIC (Tecnologías de la información y la comunicación) comenzaron a tener el protagonismo del que hoy gozan en todo el globo terráqueo.

Con la llegada de la era del conocimiento, ya los liderazgos de los eruditos, pensadores e intelectuales no son vistos como en la época anterior, antes como describíamos más arriba, esos liderazgos eran venerados, hoy en día no, hoy son vistos como algo normal, ya no es un factor determinante para ser un líder de determinado país, todo lo contrario, se ha convertido en una parte un tanto objetada por esta nueva sociedad empoderada en conocimientos, cuando escuchamos expresiones como; ¡Si como hablara resolviera! Eso es debido a que quienes los escuchan hoy, tienen la capacidad de discernir sobre si su discurso bonito, va de la mano con sus hechos y su trayectoria.

Twitter, Facebook, Instagram, Whatsapp, son los principales enemigos de ese tipo de liderazgo, el de hablar bonito, ¿pero las soluciones de la gente pa´ cuándo?

Los adversarios políticos del candidato oficialista, han asumido una campaña de desmeritarlo porque este no habla bonito, porque no presume esa gran habilidad oratoria, pero cuidado, mucho cuidado, ya está claro que esa condición no es lo que los pueblos de hoy en día están buscando en quienes los representen, ya a un ciudadano no se le puede presentar palabras bonitas, versadas y con un adorno más llamativo que los arreglos navideños. Los pueblos de estos tiempos demandan de hechos, no de palabras. Que le resuelvan bonito, y yo les pregunto; ¿El candidato oficialista ha resuelto bonito en lo que le ha tocado?
¿Lo que Gonzalo presenta como candidato a la presidencia, va de la mano con su trayectoria, con lo que ha hecho? La respuesta es un Sí, si no hacemos uso de la mezquindad.