LAS ACRÓBATAS DEL MAR están de vuelta

23_02_2017 HOY_JUEVES_230217_ ¡Vivir!1 C

Cada año, República Dominicana tiene el gran honor de recibir una grata visita que con su exuberante encanto se roba la atención de miles. Es una visita muy puntual, viene a principios de enero y parte a mediados de marzo o abril. Sin duda, nadie quiere que se marchen, quisiésemos que se quedaran a vivir aquí. Unas veces arriban en busca de un nuevo amor para tener a sus hijos y otras llegan a tener sus bebés: son las ballenas jorobadas. ¡Que grandes y queridos huéspedes!, ¿verdad?
Estos mamíferos marinos, bautizadas por los científicos con el nombre griego Megaptera por sus largas aletas pectorales –mega quiere decir “grande” y aptera; “ala”–, a través de los años han cautivado tanto a turistas locales como a extranjeros.
Fue por esto que en 1986 se creó el Santuario de Mamíferos Marinos, una especie de estancia marítima para proteger y poder visitar estos cetáceos, que está conformado por cuatro áreas: la bahía de Samaná, el Banco de la Plata, el Banco de la Navidad y el Banco del Pañuelo.
Las apodadas “acróbatas del mar” llegan desde el Atlántico Norte a disfrutar las cálidas aguas del país. El aérea más cómoda para visualizarlas es la Bahía de Samaná, pues está más cerca de la costa. No obstante, la zona que recibe el mayor número de ballenas es el Banco de la Plata, a unos 140 kilómetros al norte de la provincia de Puerto Plata.
Características. “Las ballenas jorobadas no llevan su nombre precisamente por poseer una joroba, sino por la forma arqueada que adoptan al sumergirse”, explica la veterinaria y guía Ileana González durante una visita de medios de comunicación a la Bahía de Samaná, organizada por el Ministerio de Medioambiente.
“Este tipo de ballena tiene una longitud de 12 a 15 metros y puede llegar a pesar hasta 50 toneladas”, continua diciendo González.
Las jorobadas adultas se reconocen por su color, de gris oscuro a negro, sus largas aletas pectorales y la forma aplanada de su cabeza, mientras que el ballenato (bebé ballena) tiene un color gris claro.
Pueden durar de once a doce meses de gestación y tienen una cría por parto; para volver a concebir pueden tomarse hasta tres años. Al ser mamíferos, estas ballenas amamantan a sus crías, pero de manera un tanto peculiar: la madre expulsa la leche –que tiene una consistencia cremosa– y el ballenato debe nadar por debajo de ella para poder alcanzarla. Cabe destacar que ellos consumen hasta 190 litros de leche al día.
A las ballenas jorobadas también se les conoce con el nombre de “las cantantes del mar”. Se dice que solo los machos cantan, y lo hacen como forma de cortejar a la hembra en tiempos de reproducción.
Avistamiento. Para ver las ballenas jorobadas en la Bahía de Samaná las personas deben embarcarse en un bote en el muelle de Santa Bárbara, desde donde se toma alrededor de diez minutos para llegar hasta la zona del Santuario.
Según González, la forma más común de un primer avistamiento de ballena es “observar en medio del mar una especie de columna de humo, que realmente es aire condensado y mocos que ellas expulsan de los pulmones. La misma puede extenderse de dos a tres metros por encima de la superficie”.
Sin embargo, la manera más divertida o agradable de hacer el primer avistamiento es con la actividad superficial. “Ellas salen a la superficie con toda una amalgama de comportamientos que van desde saltos de cabeza o de cola, coletazos diversos…”, describe.
Igual, en el Santuario hay otros mamíferos marinos, como delfines no residentes: el Pico de Botella y el Jorobado del Atlántico, así como ballenas pilotos, cachalotes, manatíes y otros.
Tomar en cuenta.
1- Póngase ropa cómoda: pantalones largos, blusa con mangas y calzado cerrado, pues pasará mucho tiempo en la embarcación expuesto al sol.
2- Si es de las personas que tiende a marearse, procure tomar una pastilla para evitar los mareos, antes de embarcarse.
3- Evite consumir alimentos muy pasados antes de la visita.