Las barbas, las barbas

BONAPARTE GAUTREAUX PIÑEYRO
Compartimos una isla con Haití dividida por varias razones: cultura, religión, orígenes, idioma, actitud frente a la vida y especialmente, por razones históricas imposibles de olvidar, pese a los historiadores cosméticos que se ocupan de morigerar las tropelías cometidas por los haitianos antes y después del origen de la República Dominicana.

En mayo de 1948 padecí unas fiebres de paludismo altas y persistentes. Mamá llamó al doctor Héctor Honorio Herrand Blyden, más que familia y me trató de aquella enfermedad que me dejó pálido y más flaquito de lo que era normalmente.

El doctor Herrand usó un tratamiento a base de quinina inyectada, uno siente como si le estuvieran inyectando almidón o algo tan grueso. Días después desaparecieron las fiebres..

A finales de la década de 1960, creo que bajo la dirección del licenciado Erasmo (Niní) Cáffaro, la División de Malariología anunció la erradicación de ese mal en el país.

También habíamos logrado el control cuasi absoluto de la tuberculosis, enfermedad que en las décadas de 1940 y 1950 afectó a mucha gente.

Higiene, mejor alimentación, medicamentos adecuados, vigilancia epidemiológica, control de plagas, ataques contra los mosquitos, cuidado con las aguas depositadas y estancadas y una constante fumigación, terminaron con esas enfermedades.

Los ricos productores de azúcar de caña negociaron con los gobiernos posteriores a Trujillo para importar braceros haitianos. Luego, los guardias de puesto en la frontera traían una cuota adicional, en camiones tapados con lonas, como ración del boa.

Nadie se ocupaba de la repatriación de los haitianos cuando terminaba la zafra. Se quedaron, se asentaron aquí y allá. Callados. Parecían sombras que trabajaban como hormigas sin chistar y aceptando cualquier salario. Esos eran los primeros.

Luego vinieron los que tenían mujeres, alquilaban hijos ajenos y ponían los propios a pedir limosnas, mientras los adultos llenan las esquinas vendiendo frutas, frutos, tarjetas de llamadas telefónicas, dulces y etc., Estos son jóvenes, ágiles, fuertes y apuestos.

Trajeron la malaria., la tuberculosis, la falta de higiene, volvió el dandí.

Estados Unidos y la Unión Europea fuerzan para que Kosovo sea reconocida como nación independiente, hay que pensar en que cuando los serbios permitieron la inmigración albanesa no pensaron que los albanos se constituirían en mayoría y terminarían echándolos de su tierra, con apoyo de los yankis y de la Unión Europea.

La semana pasada hubo un incidente en la frontera domínico haitiana al cual no se le ha prestado la debida atención. Abigeos que tienen hastiados a los ganaderos criollos trasladan las reses de acá para Haití. Los ganaderos criollos decidieron rescatar los animales cruzando la frontera, tomando la justicia en sus propias manos.

La respuesta haitiana fue secuestrar a dos choferes dominicanos. Aunque el asunto se arregló por las buenas, el incidente indica que hay gente en Haití que sabe que la pelea es peleando.

Respóndame ¿usted cree que es ciencia ficción? ¿Qué pasa si continúa la organización de haitianos en sindicatos y cofradías en República Dominicana y un día deciden envenenar lo que venden en las calles: naranjas, lechosas, guineos, dulces de maní, pirulíes, jugos de naranja y otros?

No exagero. Todo puede pasar. No soy anti haitiano, soy pro dominicano. Nada más Kosovo es un buen ejemplo de lo que se cuece contra nosotros.