Las calles de París

SONIA VARGAS
París no es solo luz, es también los debates de la sociedad que apasionan tanto a los franceses con sus interminables discusiones. Entre otras, el uso del velo en la escuela francesa, que trata de reafirmar la laicidad frente al creciente islámico, y el regreso a un cierto autoritarismo en la educación después de décadas de depotismo de niños y niñas que se habían vuelto los reyes del hogar y la escuela.

Caminando por las calles de parís me he encontrado con una campaña en contra de la violencia doméstica, que he observado con mucha atención por razones evidentes. De 10 mujeres francesas, una ha sido golpeada alguna vez por su compañero, marido o novio.

Esta campaña a desplegado miles de afiches en los muros parisinos y los corredores del metro con esloganes contundentes que expresan la importancia de hablar sobre violencia como acto terapéutico, me ha sorprendido la orientación de los mensajes relativos a la violencia doméstica, casi todos dirigidos a los hombres.

Hombres que conversan entre ellos, y quienes en lugar de hablar de fútbol o de política, hablan de su identidad y expresan que la masculinidad se construye desde la ternura, el dialogo, el compromiso, y que nunca puede significar maltratar o violentar a una mujer.

La campaña muestra a un nuevo hombre de éxito, aquel que pasa mas tiempo con sus hijos e hijas.

La defensa de los derechos humanos de las mujeres ha sido un combate de largo aliento particularmente en lo relativo a la violencia doméstica. En Francia los actores centrales de estas campañas son hombres,mientras que en nuestra República Dominicana querida, buscamos empoderar a las mujeres para que aprendan poco a poco a defender sus derechos, a romper silencios y a denunciar. Esperamos que paulatina visibilización de esta particular violencia permita interpelar a los hombres, aun tan ausentes en el escenario de la vida cotidiana.

Con todos estos matices pensé entonces que las feministas lograron mundializar la puesta en las agendas publicas de esta peste llamada violencia doméstica y sexual y pensando en República Dominicana, volví animarme, si a veces me desanimo frente a la lentitud de los cambios y al creer en el trabajo que hacen miles de mujeres en el mundo en grupos de trabajo y asociaciones.

Sería un gran avance que en nuestro país nosotros hiciéramos una campaña en contra de la violencia doméstica dirigida por hombres al estilo parisino.

Aprovecho para dar un saludo desde parís a todos mis lectores y amigos.