Las compras que realiza el Estado

El proyecto oficial que persigue que las instituciones del Estado adquieran en el mercado local las mercancías que necesiten es un paso acertado que estimulará a las pequeñas y medianas empresas y que podría inducirlas a ser cada vez más competitivas.

Si esta iniciativa establece entre sus requisitos que los ofertantes garanticen los más altos estándares de calidad, se estarían creando las condiciones más idóneas para que nuestras empresas adopten patrones de producción similares o superiores a los de las empresas extranjeras que antes abastecían al Estado. Esto les permitiría, inclusive, aprovechar mejor el DR-CAFTA y otros tratados comerciales, para colocar sus productos en Estados Unidos, Canadá, Centroamérica y Europa.

Desde luego, hay que tomar en cuenta que la apertura multilateral que establece el DR-CAFTA le garantiza a empresas estadounidenses y centroamericanas el derecho a competir con las empresas locales en condiciones de igualdad en los países socios de ese tratado. En esa virtud, las licitaciones para compras no podrían discriminar a empresas extranjeras amparadas en los tratados multilaterales. Con todo y eso, el proyecto es un buen paso porque les abre a firmas dominicanas puertas que hasta ahora estaban abiertas, en la mayoría de los casos, solamente para firmas extranjeras. El proyecto establece marcos de equidad en la competencia comercial.

Mantenimiento de obras oficiales

En materia de obras, en el Estado se dan situaciones que perjudican grandemente la economía. En un caso, se abandonan a medio talle proyectos que generalmente son iniciados sin atender un orden de prioridades. En otro caso, se ejecutan obras a las que jamás se les da un adecuado mantenimiento y en un tercer escenario, se retrasa la ejecución de proyectos y el tiempo infla dramáticamente sus costos. En todos los casos se perjudica a  los contribuyentes.

Cada obra debe estar sujeta a un programa mínimo de mantenimiento que permita garantizar su vida útil. Cuando no se observa este requisito, la obra se deteriora y su rehabilitación exige gastos muy elevados. En el caso de la infraestructura vial, el deterioro de las obras genera a su vez otros costos extras en reparación y mantenimiento de vehículos que resultan deteriorados por las condiciones de las vías. Se trata de vicios costosos que deberíamos ir abandonando.