Las debilidades que esperan

Las visitas “sorpresa” son planificadas. El gobernante Danilo Medina ha dicho que no improvisa. Que estudia por anticipado lo que procede hacer en cada contacto con comunidades. El estilo suyo recibe aprobación y da frutos innegablemente. Esto es tan cierto como lo es también que el país cojea institucionalmente con resultados muy negativos en algunos de los aspectos. Y que para el todo que constituye la República sigue faltando una receta abarcadora contra males e insuficiencias. Un proceso que optimice estructuras para enfrentar problemas en alcance nacional. El país necesita pasos en grande, mayores que los requeridos para saltar charcos en los parajes. Por eso la gente aprueba al Presidente, pero no ha dejado de sufrir ni de quejarse.

Se construyen acueductos pero se avanza escasamente en hacer que el agua potable esté más accesible a la mayoría de las comunidades y el tiempo pasa. Se crean y remodelan hospitales pero falta atención plena y de calidad a los males de la salud. Por ello en algunos índices de mortalidad estamos dramáticamente atrás. La creación exagerada de municipios no ha reducido el caos urbano, ni reduce los problemas de basura ni el desastre de los cementerios a nivel nacional. Somos el país de mayor número de entidades que rigen el transporte y el tránsito, pero somos también uno de los países de mayor mortalidad y otros daños por accidentes vehiculares.

Entre señales de retroceso

La democracia, que en esencia es libertad para elegir a lo interno de los partidos, o en justas nacionales, se reduce en este país por decisiones a puerta cerrada tomadas por cúpulas. Tras componendas para restituirla, la reelección, históricamente negativa para la nación, viene dando pie a amarres de unos pocos para sustituir la voluntad de unos muchos y perdurar en cargos u ofertarse electoralmente sin el cedazo de primarias.

Esto es inminente. Aunque se diga lo contrario, y ya que el Estado es más que antes generoso en sueldos y privilegios para altas jerarquías (irracionalmente numerosas) el afán de conquistar posiciones a costa del erario, que tanto parece un botín, suele superar el interés de servir con toda eficacia y beneficio para los electores. Son mecanismos de selección que no garantizan lo mejor.